Ecologistas y ambientalistas del país se oponen al decreto firmado por el presidente de la República, Rafael Correa, que permite comercializar la pesca incidental (no intencional) de tiburones en aguas ecuatorianas.
El viernes pasado, el presidente Correa alegró a los pescadores manabitas con la firma de un decreto que les permite la comercialización de los derivados del tiburón. Desde una tarima, ante cientos de pescadores, firmó el decreto 2130 que permite, en el Ecuador continental, la venta y exportación del tiburón que se obtiene de la pesca incidental.
Sin embargo, para la ambientalista Débora Chiriboga, la decisión presidencial “es un error y una barbaridad”. La prohibición de la pesca de tiburones fue decretada en el Gobierno de Lucio Gutiérrez. El primer mandatario sostuvo que se trata de una medida excesiva contra los pescadores porque eran detenidos y apresados como delincuentes.
“El presidente Correa ha sido mal asesorado o simplemente esa es su postura porque los únicos beneficiados de esta decisión son tres o cuatros grandes empresarios, probablemente extranjeros, para satisfacer un mercado asiático de un nivel socio-económico alto”, agregó Chiriboga en Citynoticias (89.3 FM Guayaquil).
El aumento en la captura de tiburones para la comercialización de sus aletas mantiene en alerta a entidades conservacionistas del país, del mundo y a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). La entidad, en su sitio web www.fao.org difunde un Plan de Acción Internacional para la Conservación y Ordenación de los tiburones en el que se destaca la importancia de su función en el ecosistema marino.
El presidente Correa alegó que dicho decreto será revisado en seis meses, pero para la ambientalista en seis meses, la depredación de los tiburones será masiva. “Los empleados públicos pesqueros no han movido un dedo. Los únicos que han actuado es la Unidad Antinarcóticos y la Policía”
En el mercado nacional, una libra de pescado (corvina) oscila entre los $3, mientras que una aleta de tiburón en el mercado negro llega a costar hasta $50, dependiendo de su tamaño y peso. En el mercado chino la aleta de tiburón la llegan a vender hasta en $100.