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Jaime Nebot, Alcalde

Nebot: Quien siente la ciudad es guayaquileño

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“Los guayaquileños hacemos emprendimientos públicos y privados de enorme magnitud, no necesitamos del gobierno para eso”
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Julio 22, 2007

Silvia Coello

En medio de constantes roces con el presidente de la República, Rafael Correa, y en vísperas de las fiestas patronales, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, dice estar dispuesto a llegar hasta la muerte por la ciudad, “porque ser guayaquileño es una actitud ante la vida y decisión ante la muerte”.

El Alcalde también afirma que  las grandes obras se están terminando para dar paso a otras “más importantes”.

En la víspera de las fiestas patronales y en medio de constantes roces con el primer mandatario, Rafael Correa, el Alcalde de Guayaquil habla de su obra y de hasta dónde puede llegar por “hacer respetar” a la ciudad.

Es el viernes 20. Acaba de llegar a su despacho del Palacio Municipal y entre sus primeras tareas revisa la correspondencia. Entre esas cartas lee la de la Presidencia de la República, que indica que el mandatario Rafael Correa se excusa de asistir a la sesión solemne del 25 de julio por cuanto ese mismo día y a la misma hora debe inaugurar el  Ministerio de Coordinación del Litoral. El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, luce relajado y no parece sorprenderse por la excusa del Primer Mandatario. “Como eso, como una excusa”, responde, cuando se le pregunta que cómo interpreta el gesto.

¿Cómo define la situación actual de la ciudad, considerando las permanentes confrontaciones con el Gobierno?
Guayaquil se ha enfrentado a devastaciones frente a su fundación.... a piratas, a bucaneros, viejos y nuevos; se ha enfrentado a incendios y Guayaquil está mejor que nunca, de manera que esta ciudad sabe de dónde viene, dónde está y sabe adónde va, y va a llegar adonde tiene que llegar gracias al esfuerzo de sus hijos que hoy son parte de la solución y no del problema.

¿No  ve en riesgo entonces el desarrollo de Guayaquil por la relación con el Gobierno?
Si fuera por intenciones seríamos la peor o mejor ciudad del mundo, pero los resultados son los que cuentan.

Se lo pregunto porque según el último sondeo de Perfiles de Opinión, en Guayaquil el 62% piensa que la gestión del Gobierno es buena y el 15% cree que es muy buena, lo que sumaría el 77% de aceptación; un nivel alto como el que tiene usted en la urbe...
Unas encuestas dicen que yo soy valorado por el 97%, pero  hace mucho tiempo que ni compro encuestas ni las mando a hacer, me las mandan. Yo tengo un contacto con la gente que me permite saber si estoy haciendo bien y dónde tengo que enrumbar y mi conciencia está tranquila. Le voy a contar una anécdota: Un día estábamos con el Presidente de la República y  el alcalde Moncayo  (Paco) en la celebración de las fiestas de Quito, en diciembre pasado, y el Presidente, que estaba recién electo, tenía pues demanda de muchas fotografías y pidió disculpas para retirarse del grupo y tomarse unas fotos. A los seis días uno se toma muchas fotos, a los seis años hay que ver cuántas. Yo tengo siete (en la Alcaldía) y la gente todavía quiere tomarse fotos conmigo.

¿Está queriendo decir que la popularidad de Correa será como aquel dicho popular “carrera de caballo parada de burro”?
No digo nada, cuento una anécdota.

Usted aparece en una especie de mitin en la Sergio Toral. No parece una imagen de todos los días, y más aún con un discurso que parece de campaña y no de entrega de obras. ¿Está cambiando su estrategia frente a las arremetidas del Presidente?
Dicen que cuando uno aprende a andar en bicicleta nunca se olvida, yo hace muchos años no ando en bicicleta pero lo podría hacer mañana y muy bien, de manera que yo no cambio de estrategia. Yo dije cuántos de los que han sido candidatos han venido aquí y la respuesta fue nadie, pero cuando yo fui candidato vine aquí y he cumplido con todo lo que les ofrecí, y sí, pregunté: ¿este es un barrio de gente rica, es el centro de Guayaquil?...

Preguntó exactamente si era un barrio de pelucones parafraseando a Correa.
Pregunté por si acaso, porque pelucón es una forma despectiva de decir rico, pero la gente entiende y respondió: “No señor, somos pobres”, y esto tiene un mensaje claro, la gente no quiere que hablen de los pobres, la gente quiere servicio y obra para los pobres. Esto no tiene dedicatoria para nadie, pero yo hablo poco y hago mucho, el Guasmo va a tener en octubre alcantarillado y agua potable, Urdesa y el Barrio del Centenario no tienen avenidas de cemento del ancho de la Galo Plaza Lasso, de la Domingo Comín, de la Abdón Calderón, eso no son palabras, no es cuestión de decir: yo he venido a esta casita, he dormido aquí y al levantarme veo que no hay alcantarillado...

¿Eso lo dice porque el presidente Correa decía que dormía en el Guasmo en casa de su comadre Meche?
No, no, yo no digo por nada.

El tema del puente ha sido una medición de fuerzas...
El problema no es el puente. Para el presidente (Correa) es un problema entre ricos y pobres, para  quienes conocemos Guayaquil el problema es la Benjamín Rosales. Si alguien en la Metrovía, que no es un bus virtual sino real, sale de la estación Río Daule y va al Guasmo sur, pasa por 32 paradas y el bus llega primero que un carro y además no tiene buses en la vía porque estamos pensando en los pobres, es el mismo problema de la Benjamín Rosales, ¿qué pasa por esa vía?: el transporte urbano, el interurbano, el intercantonal y parte del interprovincial, el problema es que no todo el transporte interprovincial puede entrar por ahí, para mí no es más que eso.

El Presidente con sus motivos y usted con los suyos, pero ha sido una medición de fuerzas, en la que se puede decir que el primer round lo ganó usted. El Municipio llegó a poner volquetes con cascajo, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar  como Alcalde de Guayaquil?
Yo boxeaba cuando era joven, por eso digo que hay que diferenciar entre enfrentarse a alguien y hacer sombra (hace el ademán de esa técnica boxística),  pero para mí esto no es boxeo, no es sombra, no es round, ¿hasta dónde estoy yo dispuesto a llegar por hacer respetar a Guayaquil?, ¡hasta la muerte! Carlos Julio Arosemena, creo que en 1962, en una manifestación para defender la autonomía de la CTG, que ahora debe hacer mucho para volver a ser defendida, dijo eso: que ser guayaquileño es una actitud ante la vida y decisión ante la muerte. Guayaquileño no es el que nació aquí, ni el que vive aquí, fundamentalmente es el que comprende, respeta, quiere y siente la ciudad, y esos sí estamos dispuestos a morir por Guayaquil.

Este año no ha habido anuncios de grandes obras.
Bueno, pongámoslo así: no todos los años podemos inaugurar un aeropuerto internacional, pero este año hay cosas muy importantes de ese tipo de obras. Ahora en julio inauguramos el Centro de Exposiciones y Convenciones Simón Bolívar que está a la altura de cualquier centro de ciudades del primer mundo y traerá empleo, más turismo a la dinamia económica; la Terminal Terrestre quedará convertida en una de las más importantes de América Latina, también está la segunda Metrovía, otro tramo del túnel San Eduardo, estamos inaugurando 40 frentes de trabajo en el Guasmo y estamos recibiendo 46 estudios más para licitar en la Febres Cordero, Tarqui Popular, algo del sur... pero gracias a Dios que esas grandes obras que no había vayan existiendo y se vayan terminando, pues tendremos que seguir volcándonos en otras cosas,  todo es un complemento impulsado por el Municipio y tomado como desafío por el sector privado nacional e internacional, eso es lo que hace un cambio dramático favorable en la ciudad. Si no hubiéramos hecho leyes de incentivo tributario de empleo, no tendríamos en construcción un puerto de aguas profundas como el de Posorja, del que vendrán avisos muy importantes en las próximas semanas, la ciudad se sorprenderá de la envergadura de ese proyecto.

¿Cómo interpreta el apoyo del Gobierno al proyecto Manta-Manaos?, ¿Guayaquil se encamina a dejar de ser el puerto principal del país?
Eso no se dará nunca por dos motivos: primero, porque los guayaquileños hacemos emprendimientos públicos y privados de enorme magnitud, no necesitamos del Gobierno para eso, por otro lado, los puertos son un mecanismo a través del cual se mueven los negocios de importación y exportación, y para eso hay que ser un centro de producción y consumo de la magnitud de Guayaquil. Alguien nos disputará eso cuando exista en  Ecuador una ciudad con más movimiento económico de importación, exportación y producción que Guayaquil.

Textuales
de la ciudad
Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil
“Guayaquil va a llegar adonde tiene que llegar gracias
al esfuerzo de sus hijos”.


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