Los tres premios y menciones de honor del certamen se darán este martes.
La joven guayaquileña María Gabriela Chérrez obtuvo ayer el primer premio de la cuadragésima octava edición del Salón de Julio-Pintura Fundación de Guayaquil.
Por su trabajo Ardo por un semental que me llene toda recibirá 10.000 dólares este martes, a las 19:00, en el Museo Municipal, cuando se inaugure la exposición del certamen pictórico, en el cual se admitieron 26 obras de las 214 que se receptaron.
El segundo lugar lo alcanzó el quiteño Santiago Unda por su díptico Subalterno I y II. Su premio asciende a 6.000 dólares. Y el tercer puesto lo logró Erwin Peñaherrera, proveniente de Santa Rosa. Con su trabajo Locutorio se hizo acreedor a 4.000 dólares.
Ganaron menciones de honor los artistas Ricardo Coello y Carlos Vaca. Hubo una mención compartida para tres personas: Andrea Morales, Gabriela Tumbaco y Édison Rosero. Todos son guayaquileños.
El jurado dio a conocer ayer, en el auditorio del Museo Municipal, su veredicto. Entre los asistentes estuvieron estudiantes del Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE), al cual pertenece la triunfadora de la presente edición del Salón de Julio.
Los jóvenes participaron en la conferencia que ofreció la artista plástica Manuela Ribadeneira, quien es la directora del concurso pictórico. Luego de haberse conocido el dictamen del jurado, Chérrez llegó hasta el Museo Municipal porque se había enterado de su premio. Lloró y se abrazó con algunos de sus compañeros.
El acta de admisión y premiación del Salón de Julio indicó que el trabajo del primer lugar fue premiado porque “aborda una visión de género con gran humor y logra plasmarla sobre soportes no tradicionales, determinando audacia y capacidad de experimentar fuera de los límites habituales de la pintura, en el rescate del formato narrativo de los cómics y su transformación en objetos cotidianos”.
Chérrez manifestó que conocía que su trabajo tenía potencial para ganar la presente edición del concurso pictórico, porque “el año pasado participé con la obra Aquel viejo motel, que fue admitida en el Salón y en esa ocasión como en esta trabajé con esmalte de uñas como uno de los materiales principales, creo que el jurado valora bien el uso de otros elementos no tradicionales para elaborar una pintura”.