Los sanfermines en Pamplona (norte de España) atraen por su singular oferta de música y baile con una alta dosis de adrenalina cuando hay que huir de los toros. Este año más de medio millón de personas disfrutaron de un espectáculo que se ha convertido en una expresión de cultura popular que atrae a miles.
Pobre de mí, pobre de mí, se han acabao las fiestas de San Fermín, entonaban miles de personas con velas encendidas en mano cuando la alcaldesa de Pamplona (al norte de España), Yolanda Barcina, puso el punto final a estos festejos el sábado pasado.
Es que los sanfermines de Pamplona, que se iniciaron el 6 de julio, acabaron con una sensación de tristeza después de 204 horas de fiestas, de las que disfrutaron más de medio millón de personas.
Esta celebración de nueve días consiste en lanzarse a las calles para correr, muchas veces bajo los efectos del alcohol, delante de los animales en su camino a la plaza de toros.
Ahí no faltan las comparsas de gigantes y cabezudos, que abarrotan la estación de autobuses de niños. Mientras, las calles se convierten en el centro de una fiesta sin programa oficial ni horario. Lo mejor, dicen los asistentes, es que el blanco y rojo de las vestimentas típicas que usan todos no revelan procedencia ni actividad, es más, hace que quien llega a Pamplona se sienta como uno más en cualquiera de los rincones de la fiesta.
El fin de semana del 7 y 8 de julio, Pamplona recibió 200.000 turistas, una cifra similar a su población. Los servicios de salud atendieron a más de 600 personas, 51 corredores heridos en los encierros a quienes los riesgos no les importan.
Trece personas han muerto en los encierros por astas de toros desde 1924 y anualmente hay tantos heridos que no se contabilizan al igual que el alcohol ingerido, las horas no dormidas, las veces que se ha cantado y bailado o los momentos de riesgo y diversión con amigos y desconocidos, aunque son estos los recuerdos más intensos que deja la fiesta y que hace que muchos ya tengan la mirada puesta en los próximos sanfermines del 6 de julio del 2008.