Al dejar ir el pasado y perdonar, soy refrescado y renovado.
Perdonar
Querido Dios, mi deseo más profundo es conocerte más y sentir plenamente Tu amor. Contigo, comprendo la importancia del perdón, y perdono. Al perdonar a otros por cualquier palabra o acción que yo haya considerado imprudente, hago uso de la cualidad divina de Tu amor en mí.
Tu amor tiene la capacidad de abrir mis ojos y mi corazón para que me dé cuenta de que nadie, sino yo mismo, es dueño de mi felicidad y que, por lo tanto, nadie puede quitarme mi bien. Tú eres mi todo en todo, y fortalezco esta conciencia al orar y meditar.
Me perdono por cualquier pensamiento de que soy menos que Tu creación amada. No me culpo por lo que ha sucedido o no. Este es un nuevo comienzo. Al perdonar, me renuevo espiritualmente.
Juan 20:23
“A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos”.