Alguna vez leí que Ava Gardner se levantaba la piel flácida del rostro con ganchos y la metía debajo de una peluca. Ése era su “restiramiento” hecho en casa.
Se dice que Joan Crawford ocultaba su acné con una gruesa capa de maquillaje usado por agentes funerarios. Presuntamente, el cuero cabelludo de Marilyn Monroe quedaba visible a sus amistades más allegadas, pues brillaba en un tono escarlata debido al decolorante que usaba.
Las máximas bellezas de Estados Unidos nunca se habrían salido con la suya hoy en día. Si Ava aún viviera, aparecería en los sitios de chismes de la farándula en Internet como idontlikeyouinthatway.com o dlisted.com, y no nos fijaríamos tanto en su rostro como en el nacimiento del cabello, y en los misterios microscópicos de la piel enganchada. Y habría un texto que diría: ¡¿Qué diablos sucede con el rostro de Ava?!
Al igual que tantas otras instituciones estadounidenses del siglo XX, la belleza hollywoodense ahora es tratada con regularidad como un cuento de hadas sólo para soñadores. Se supone que los lectores con un dejo de sentido común pueden reconocer su función estratégica, pero, por otra parte, la reconocen como una mentira.
La disponibilidad de la cirugía plástica y el difundido uso del blanqueamiento dental y los autobronceadores, así como la manipulación de fotografías, de alguna manera han hecho que incluso se sospeche de manera manifiesta de la belleza trascendente.
Los tabloides primero invitaron a los espectadores a que evaluaran fotos de las celebridades en busca de evidencias de normalidad y, ahora, para que busquen evidencia de monstruosidad.
Al exhibir aumento o reducción de peso, pigmentación cambiante, embarazos misteriosos, dilataciones oculares y lenguaje corporal errático, celebridades como Tom Cruise, Lindsay Lohan y Britney Spears se han vuelto especímenes favorecidos.
Ninguna pregunta es demasiado pequeña o insignificante para sitios en Internet como TMZ, X17online, PerezHilton, idontlikeyouinthatway, justjared, egotastic, wwtdd, dlisted y pinkisthenewblog, donde los manejadores de los sitios suben fotos con comentarios, e invitan a otros a hacer lo mismo. ¿Por qué escudriñamos con tanto afán? ¿Y qué esperamos encontrar?
La revista sobre famosos Us Weekly y sus imitadores rápidamente reinventaron la fotografía de celebridades, al darle la espalda a las fotos cortesía de las producciones y las imágenes de fiestas en favor de las fotos instantáneas, pues captaban lo mundano. Bajo toda esa luz natural, las estrellas se veían indistintas, en ocasiones sin atractivo. Una Jennifer Aniston de apariencia pensativa provocó un encabezado que hablaba sobre su desdicha desde su divorcio de Brad Pitt. El texto me atrajo a los ojos de Aniston.
Tan humano su dolor y su expresión. Y tan reciente, pensé. Compré la revista.