Os Mutantes son para Sao Paulo, la metrópoli más poblada de toda Sudamérica, lo que Grateful Dead fue para San Francisco, Velvet Underground para Nueva York o Nirvana para Seattle. En pocas palabras, un grupo emblemático indeleblemente asociado con un lugar, una época y un estilo pop particulares.
A diferencia de sus contrapartes estadounidenses, y por improbable que pueda parecer dada su historia personal, política y comercial poco favorable, Os Mutantes aún tocan. Tras tres décadas de separación, los integrantes del grupo se reunieron el año pasado para un concierto en Londres, quedaron satisfechos con el resultado y, ahora, andan de gira y componen nuevamente, 40 años después de que ensayaron por primera vez, en el sótano de la casa de los hermanos Sérgio y Arnaldo Dias Baptista.
En Sao Paulo, donde, en su encarnación original, sufrieron el constante acoso de una dictadura militar que consideraba amenazadores su estilo de vida hippie y sus letras psicodélicas, su regreso ha sido motivo de celebración. Ganaron recientemente el equivalente brasileño al Grammy al mejor grupo y llevan la mayor parte del año en una gira durante la cual han tocado ante públicos que, en su mayoría, no habían nacido siquiera cuando se separaron.
Lo que es quizás más sorprendente, Os Mutantes han surgido, más o menos en la última década, como artistas de culto predilectos de una nueva generación de músicos del mundo de habla inglesa que considera al grupo como pioneros nunca reconocidos como tal. Beck bautizó uno de sus álbumes “Mutations” en su honor.
Otros admiradores van desde Nelly Furtado y David Byrne hasta Sean Lennon y Devendra Banhart.
“Normalmente, sólo tienes una oportunidad en la vida de hacer algo realmente especial y significativo, y eso es si tienes suerte”, expresó Sérgio Dias, guitarrista del grupo. “Pero hemos recibido un regalo especial en cuanto a que nos ha tocado la suerte dos veces y, mientras que la primera vez simplemente nos dejamos llevar por la ola, ahora somos más maduros y podemos disfrutar lo que ocurre”.
Junto con los cantautores Caetano Veloso, Gilberto Gil y Tom Zé, Os Mutantes fundaron el Tropicalismo, controvertido movimiento de contracultura que nació en Brasil a finales de los años 60.
Un indicio de la magnitud del cambio experimentado por Brasil desde la era tropicalista es el hecho de que Gil, que a veces se hacía acompañar por Os Mutantes en sus conciertos, es ahora Ministro de Cultura de su país. Ayudó a organizar la exposición cultural en torno al Tropicalismo presentada en Londres, en2006, que llevó al renacimiento de Os Mutantes e indicó que el regreso del grupo a los escenarios constituía justicia del destino.
“Os Mutantes fueron un fenómeno extremadamente importante, no sólo a nivel musical, sino también político, porque propagaron un nuevo espíritu, el de la política del éxtasis, en la entidad política brasileña”, expresó Gil.