Tras los pasos del legendario nadador estadounidense Mark Spitz, el brasileño Thiago Pereira estremece por estos días al continente con su fulgurante irrupción en los XV Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro-2007, acicalada de cinco medallas de oro y cuatro récords.
A cuatro décadas de la proeza del coleccionista de preseas -el gigante norteamericano de origen judío-, la lid continental asiste nuevamente al surgimiento de una estrella llamada a grandes realizaciones.
Corría el verano de 1967 cuando los Panamericanos de Winnipeg fueron escenario del arrollador paso de Spitz, quien con sus conquistas en 100m y 200m mariposa y los relevos 4x100m, 4x200m libre y 4x100m combinados, se convirtió en el nadador más laureado de una sola edición en la historia del torneo.
Como el 'Rey de California', que marcó un hito para la época e hizo explosión en los Juegos Olímpicos de Munich-1972, con la obtención de siete medallas de oro, más 26 plusmaras mundiales que adornaron su descollante trayectoria, el 'Super Thiago' se envalentona con luz propia en Rio-2007.
Al abrigo de Gustavo Borges y Fernando 'Xuxa' Scherer, sus grandes referentes, Thiago Pereira toma el legado de los históricos y se abre paso en una coyuntura por demás disímil a la del genial Spitz, como representante de deporte latinoamericano tan pobre de resultados como de recursos económicos.
Pereira, de 21 años, no dejó títere con cabeza en su tierra natal y se ciñó el oro en las pruebas de 200m y 400m estilos, 200m espalda y 4x200m libre, en todos los casos con récords panamericanos.
Asimismo se apuntó un quinto oro como primer suplente del relevo 4x100 libre, que lo tuvo como integrante de la cuarteta verdeamarilla en la fase eliminatoria.