Muestra. El fotógrafo ecuatoriano Pablo Corral presenta una exposición sobre varios de sus trabajos realizados para publicaciones internacionales como New York Times, National Geographic y Geo.
En su casa permanecen personajes muertos y a la vez vivos eternamente. Sus fotografías son momentos que se fueron y los adhirió en su vida por medio de la cámara. El fotógrafo Pablo Corral celebra sus 25 años de carrera con un libro y una exposición que se abre hoy, a las 19:30, en el Centro Cultural Metropolitano.
No es una retrospectiva. Son siete series de su trabajo para medios internacionales como National Geographic, New York Times, Geo, Planeta Humano, y otras. Se contempla en la muestra paisajes del Ecuador, de los Andes, sus experiencias en Camboya, Río de Janeiro, Rumania, Australia, Argentina y otros lugares donde intentó retratar la vida de los demás, quienes ahora son parte de su camino.
¿Cómo logró que reconocieran su trabajo en revistas internacionales prestigiosas?
Con mucha paciencia y perseverancia. En 1994 conocí a los editores de la National Geographic y me tomó algunos años hacer los trabajos que me dieron las pistas de lo que podía funcionar.
Ese es uno de los mayores problemas de los fotógrafos del país. No tienen un editor externo que les diga: “Esto funciona o no”.
¿Y qué creyeron que podía funcionar?
Hay cosas que son esenciales: acercarse, acercarse y acercarse. Esa es la regla más importante que existe. Y la otra es respetar al sujeto, la circunstancia. La parte ética es fundamental, si es que uno manipula una situación, esa ya no es una fotografía periodística y yo soy un periodista. Se necesita una proximidad no solo física con el otro. Es la única manera de retratar bien.
Pero sin duda es un proceso difícil, siempre existirá una barrera.
La fotografía es una excusa para acercarse hacia otros. En el mundo todos tenemos los mismos miedos, las mismas ansias. Después de pasar días con un señor en Camboya, este por medio del traductor, me dijo: “Te das cuenta que ahora sonrío estupendamente bien en español”. Para mí los dos grandes temas en la fotografía son el amor y la muerte. La creación de vínculos y la destrucción de ellos, y eso está en todo lado.
Como piensan algunas culturas orientales que “el amor es una constante construcción y destrucción”.
Exacto. Está en todos los aspectos de la vida. El acercarnos y el alejarnos.
Un fotógrafo ciego de Nueva York mencionó que no le es necesario ver porque la fotografía no está fuera de él sino dentro de él. ¿Usted piensa lo mismo?
Sí y no. Hay momentos en que uno está lleno de sensibilidad y eso se transmite. Pero la historia no es uno, sino el sujeto. En el arte importa mucho la introspección y esa es la gran diferencia entre la fotografía artística y la periodística, y yo me siento periodista.
¿En esos 25 años se ha cuestionado por qué hago esto, como el fotógrafo James Nachtwey, en la película War Photographer?
Muchas veces me pregunto eso. Uno no puede llegar a conclusiones definitivas. La cámara ha sido una excusa. Por qué tomo esas fotos y para qué las tomo es una inquietud eterna. Yo quiero celebrar la diversidad, los vínculos.
¿Para qué hacer fotografía sino hay una experiencia humana de por medio?
¿Cómo lograr sentirse satisfecho con una fotografía?
Hay una cosa que es muy importante, la fotografía no es un arte de genios. Es decir no hay chicos de 25 años que son genios. Los fotógrafos grandes ya tienen una edad avanzada. Es un proceso de las experiencias que uno ha vivido. Es una cosa de edad.
Lo que usted dice me recuerda al Quijote, que es un hombre de pasiones por su edad.
Y es que solo se puede llegar a la pasión por la experiencia. Contar bien historias profundas se va dando con el tiempo. A mí me falta muchísimo. Creo que recién voy a empezar a expresar.
DATOS
Blog de Pablo Corral
Su blog es http://homepage.mac.com/pabloco/25/. No solo escribe él sino otros pensadores del Ecuador y del mundo.
Candidato para la Asamblea
Pablo Corral es candidato para la Asamblea Constituyente.