- JUL. 18, 2007 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
El amor de Dios envuelve nuestro mundo, establece paz y comprensión.
Paz mundial
Cuando honramos el amor de Dios en nosotros, es natural vivir y trabajar con los demás en armonía. Compartimos posibilidades ilimitadas de amabilidad y cooperación mutuas. La comprensión y el aprecio fluyen de una persona a otra, y lo que comenzó con unas pocas personas, ahora abarca comunidades, países y el mundo entero. A medida que el amor de Dios cobra vida en la humanidad, experimentamos un espectáculo hermoso de armonía y unidad.
Con Dios y unos con otros, participamos en un intercambio global de amor. Al vincularnos con el amor de Dios en oración, nos colocamos en el momento y los lugares correctos para compartir ese amor.
Romanos 14:19
“Por lo tanto, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”.