Martes 17 de julio del 2007 La Caja

Bellísima

Brasil está entre los grandes fabricantes de TV  del mundo y uno de sus principales productos es la telenovela. Su marca ha sido las grandes producciones de época, las magníficas adaptaciones literarias, la sobrecogedora belleza de la naturaleza como escenario, los complejos y entrañables personajes.

Hablar de series dramáticas brasileñas era sinónimo inobjetable de calidad, pero en los últimos años ha surgido una línea de telenovelas con niveles de producción modestos y por lo tanto más baratos y de menor calidad.

‘Bellísima’ podría ser encasillada en esta última tendencia: con unos villanos detestables y maniqueos, romances de medio pelo y un guión que de tanto retorcerse se vuelve caricaturesco, héroes y heroínas tan ingenuos que caen en la tontería. No estamos ante la mejor TV con acento portugués.

Pero se deben anotar ciertos detalles en el melodrama programado por  Ecuavisa que lo salvan un poquito, cuando está decayendo más: los giros del guión muchas veces tornan imprevisible la historia. Los anticlímax no permiten que ningún clímax se defina, aunque existen aceleraciones repentinas de los ritmos narrativos. Conflictos como la trata de blancas o la desconfianza entre grupos étnicos y/o culturales diferentes son bien reflejados.

‘Bellísima’ no pasará como la mejor telenovela de la historia. Mucha gente no ha tenido paciencia de seguirla y la abandonó en su momento más flojo. Pero con las telenovelas a veces también hay que tener paciencia.
La Caja

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