- JUL. 15, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Las dudas saltan a la vista cuando se trata de buscar sentido a las razones que esgrime el Consejo Directivo del IESS para el otorgamiento de los préstamos quirografarios con plazo de hasta cinco años y con un tope de $ 10.200.
Se puede afirmar que de manera macabra se están llenando de una serie de mañoserías para no otorgar esta prestación. Lo que sí causa admiración es la forma diligente como se prestaron $ 56’000.000 a 5.000 empleados y trabajadores del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Para prestar ese dinero no se requirió que tengan fondos de cesantía, de reserva, ni años de servicios; solo bastó que trabajen para el IESS, teniendo incluso la acuciosidad de llamarlos, buscarlos y hasta rogarles para que firmen y puedan cobrar sus préstamos puntualmente depositados. Es un tabú saber el interés que les cobran y si cuentan con años de gracia. Hasta aquí todo bonito, pero injusto.
El universo restante de los afiliados aportantes mensuales de esos dólares que recibe el IESS debe andar como ladrón novato en sobresaltos; hasta rezando para que el Consejo Directivo del Seguro Social no maquine una coartada o trampas sobre trampas para no otorgar los tan publicitados préstamos quirografarios. Poner como requisito el que se tenga o no hayan retirado anteriormente los fondos de reserva es una trampa de carácter retroactiva, porque primero existió la ley que permitió que los fondos de reserva sean retirados cada tres años, superando así la ley anterior que no lo permitía, sino cuando el trabajador se jubilaba.
Otra trampa es el querer valorar como cantidad equitativa lo que van a prestar con el aval de los fondos de cesantía. Si se dolarizó la economía, tales fondos quedaron desvalorizados en una proporción de 25 a 1. De esa subvalorización del esfuerzo del trabajo no tuvieron la culpa los trabajadores, solo cayeron en la trampa. El Gobierno y el IESS deben remediar ese atraco ahora que proclaman que “la patria es de todos”. Otra trampa es no querer considerar los años consecutivos que vienen realizando préstamos quirografarios, dejando utilidades por los intereses que se han pagado. Quien esto escribe durante 25 años lo hace y como mi ejemplo hay miles. ¿Por qué el IESS ignora el que se haya pagado durante todo este tiempo y frena la entrega de $ 10.200 a cinco años plazo?
Otra trampa es la que promueve el Consejo Directivo, se aconseja a los afiliados que manejen bien los dineros. No hay que abocarse, los quirografarios representan el mismo peligro de la tarjeta de crédito. Hay que ser disciplinado. No es cuestión de comprarse y gastar en cuestiones efímeras. Si a mí me preguntan apuntaría al hipotecario para tener mi casita primero. Con este consejo creen que a lo mejor los trabajadores no sabemos pensar al estar afiliados al IESS o que el estar bajo su tutela contamina que gestionemos el hipotecario, porque saben perfectamente que alcanzarlo es como nadar en arena movediza, ya que el trabajador ecuatoriano no tiene capacidad de ahorro para cubrir el 30% de entrada para el otorgamiento de dicho préstamo.
Otra trampa es la de allanarse al criterio externo por más que la ley de la Superintendencia de Bancos así lo proclame, la cual exige que el solicitante no esté en la central de riesgo. La Superintendencia es de bancos y por lo que se conoce el IESS no es un banco, es una intermediaria del dinero de los aportantes. El Seguro Social no tiene fondos propios.
El Consejo Directivo, si quiere realmente servir al afiliado, debe acogerse a la ley última aprobada por el Congreso que exime a los artesanos, agricultores y pequeños industriales de la calificación de la central de riesgo. La Constitución vigente garantiza la igualdad de derecho a todos los ecuatorianos.
Otra trampa es haber anunciado para los primeros días de julio la entrega de esta prestación y vienen cambiando las fechas a su antojo; qué falta de seriedad, característica del IESS.
Otra trampa es que inesperadamente se encuentra el afiliado con el cambio de su apellido u omisiones de letras o números, falta de años de aportación, etcétera. Esos son solo pretextos y trampas, pero para los cobros de los aportes son muy puntuales y exactos.
Y la gran trampa final que ojalá no suceda algo parecido en los montes de piedad de varias provincias, en las cuales las prendas se perdieron. El dinero debe de estar listo para los préstamos y que no se haya esfumado, que la cuestión no quede en nada y al final el afiliado tenga que seguir soportando a este IESS tramposo. Ni que al afiliado que aporta toda su vida al Seguro Social, este no le da nada, pero a sus trabajadores sí les da, y rapidito. ¡Viva, la patria es de todos!
César Antonio Jijón Sánchez,
Guayaquil