Argentina no sabe hasta dónde llegará en el mundial Sub20, pero puede estar tranquila: su archirrival Brasil no la alcanzará en títulos.
Los brasileños, tetracampeones del mundo, quedaron eliminados el miércoles por la noche 4-2 en tiempo extra ante España por los octavos de final.
Además de la felicidad que provoca la partida del eterno rival, los argentinos al menos hasta el próximo mundial se mantienen como reyes exclusivos de la categoría con cinco títulos.
La realidad es que este Brasil nunca preocupó a nadie, más que por portación de apellido.
La verdeamarela, que llegó como el campeón del Sudamericano, pasó con lo justo la primera fase, la peor que haya jugado en la historia de la competencia: se clasificó entre los cuatro mejores terceros con apenas tres puntos y diferencia de gol de menos uno.
Desde la primera función defraudó al caer 1-0 ante Polonia. Se recuperó con una ajustada victoria 3-2 sobre Corea del Sur, que hasta el final lo tuvo contra las cuerdas para empatarle. Y en el último compromiso de su zona, Estados Unidos le ganó 2-1 por primera vez a nivel Sub20.
Tras la milagrosa clasificación, se esperaba que los brasileños por fin desplegaran el juego que los caracteriza y que sus mejores jugadores, como Alexandre Pato, Jo y Marcelo, impusieran sus cualidades en los partidos decisivos.
Esa parecía ser la senda cuando Brasil se puso en ventaja 2-0 en el primer tiempo ante España, con goles de Leandro Lima y Pato, que sumó tres en el torneo. Pero la Furia reaccionó a tiempo: Gerard Piqué descontó antes del descanso y Javi García empató a seis del final, forzando el tiempo extra.
Alberto Bueno y Adrián López, máximo goleador del campeonato con cinco tantos, aseguraron la victoria de los europeos.
Mis jugadores no lograron vencer más que un partido pero demostramos tener cualidades tácticas, técnicas y físicas. Pero el fútbol es duro y no logramos victorias, dijo tras la debacle el técnico Nelson Rodrigues.
Salvo Pato y el lateral Amaral, el resto de los nombres estuvo muy por debajo de lo que se esperaba. Y justo antes de la competencia, Brasil perdió a su capitán Lucas, baluarte del medio campo.
El delantero Jo vuelve a casa sin goles y Marcelo estuvo lejos de las razones que llevaron al Real Madrid a posar sus ojos sobre él, mientras que el defensor David Marinho fue suspendido por cuatro partidos tras un codazo descalificador al surcoreano Shin Young Rok, quien fue hospitalizado.
A Brasil, campeón en 1983, 1985, 1993 y 2003, ahora sólo le queda rezar para que sus archirrivales argentinos no sumen otra vuelta olímpica y esperar por dos años más para la revancha.