- JUL. 10, 2007 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Sigue normalizándose de a poco, en Guayaquil, la venta de gas de uso doméstico; sin embargo, la molestia persiste para los consumidores, por cuanto el producto se lo vende a más de 1,60 dólares, que es el costo oficial con el subsidio.
Los propietarios de pequeños negocios reconocen que expenden el cilindro de 15 kilos en $ 1,80 y hasta en $ 2 en sus puestos; y cuando la venta es a domicilio cuesta $ 2,25. Pero dicen que no lo pueden vender a menos precio porque los distribuidores y encargados de la transportación se los dejan en 1,50, 1,60 y hasta 1,80 dólares.
Por eso, dicen, para obtener una ganancia lo venden más caro del precio oficial. Aunque también comentan que en ocasiones los carros de las envasadoras les dejan el gas a $ 1,45 (Duragas) y $ 1,40 (Congas).
César Sacoto, director regional de Hidrocarburos, reconoce que “es una situación injusta”, pero lo que pasa entre las envasadoras y el punto de venta escapa del control del Estado.
“Son los distribuidores los que están empujando a los depósitos barriales a cometer irregularidades, como vender el producto más caro”, indica.
Por eso asegura que como Director Regional sostendrá una reunión con las comercializadoras Duragas, Congas y Agip, a las que se les exigirá un mejor control en la contratación de los entes privados (distribuidores), porque “el Estado solo tiene la responsabilidad de que el producto se venda en $ 1,60 al consumidor, pero sabemos que en esa cadena hay injusticias”.
Incluso reconoce que han recibido denuncias “de la explotación que hay con el vendedor final”, señala Sacoto, cuando se refiere a que existe “un desbalance en la cadena de comercialización; los beneficios están inclinados a un solo lado (centros de acopio o distribuidor)”.
Respecto a que el contenido de los cilindros sea menor a los 15 kilos, como denuncian los consumidores, dice que “es casi imposible, porque hay control en las envasadoras”.