- JUL. 10, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
El domingo último mi hijo me despertó temprano (09:30); yo los domingos duermo hasta las 10:30, estaba lleno de emoción; me dijo mira papá por la ventana, no hay carros en la calle y todos andan en bicicleta, yo también quiero bajar a andar en mi bici, anda di que sí. No me pude negar.
Era sorprendente, la calle estaba llena de bicicletas que iban y venían: jóvenes, adultos y hasta niños en pequeños triciclos estaban en medio de la calle Portete. La acera norte estaba siendo usada por cientos de ciclistas y la Comisión de Tránsito del Guayas vigilaba el tráfico junto con la Policía Nacional. ¡Qué excelente iniciativa!, con razón no me despertó el acostumbrado pito de los carros como otros domingos, el aire incluso era diferente; fresco y más puro.
Eso sí ayuda a la ciudad; no solo descanso del ruido y el constante ir y venir de los automotores con su contaminación, sino que además nos permite verla y disfrutarla más plenamente con tranquilidad. Pero es una pena que el ciclopaseo que realiza el club “Ecuador Aventura”, al que felicito, solo llegue hasta la calle Once; debería continuar hasta el Malecón para que otros tengan la oportunidad de pasar un domingo en familia, como pasé yo con mi hijo.
En Guayaquil hacen falta espacios para esta actividad. Pregunté a los organizadores cada cuánto tiempo realizarán el ciclopaseo, me dijeron que cada primer domingo del mes y que para el 5 de agosto se lo hará en la autopista Terminal Terrestre-Pascuales.
Eleodoro García Mosquera,
Guayaquil