Hasta el 2005, un promedio del 20% de los presupuestos de las entidades autónomas se ocupaban en gastos corrientes y el 58% en personal. Así lo demuestra un estudio realizado por la GTZ, organismo de la cooperación alemana.
Pero este promedio es muy relativo, pues difiere entre una y otra entidad.
Según datos del Ministerio de Economía, por ejemplo, en el caso de la Cedegé, el gasto de personal codificado en el 2005 fue superior a la inversión en obra pública, en gran medida porque han concluido las enormes inversiones realizadas en años pasados.
En el 2006, el CRM destinó al pago de personal $ 3,4 millones, frente a un gasto en obra pública de $ 16,4 millones. La obra pública realizada por el CREA no llega ni al 50% del gasto en personal en el 2006.
Predesur tiene presupuestado un gasto en personal más de $4 millones para el primer semestre del 2007, frente a una inversión en obra pública que no llega a los $ 15 millones.
El estudio de la GTZ establece indicadores que permiten percibir la situación crítica de las entidades autónomas. Concebidas como instancias capaces de generar recursos y autofinanciarse, su dependencia del presupuesto estatal alcanza el 75% y la cobertura del gasto en personal no llega ni al 50% con recursos propios.
El analista Alfredo Arízaga pone como ejemplo el caso del CREA, donde se ha creado una burocracia con un problema laboral pendiente.
Destaca que a veces es difícil analizar de manera general la inversión versus los gastos de personal, pues cuando a uno de estos organismos se le entrega una obra grande, principalmente con financiamiento externo, los recursos para el personal se licuan dentro del presupuesto por lo alto del monto de la inversión. Arízaga insistió en que estos organismos deben transparentar su gestión.