La saliva es un medio de contagio de virus de tipo respiratorio y otros.
David Chuqui sufría constantemente de inflamación en las amígdalas (amigdalitis). El polvo que percibía a diario en su trabajo como obrero era una de las causas de la infección, que le produjo un malestar general, dolor de garganta y fiebre.
Pero él no era el único que padecía estos síntomas; su pareja, dos años menor a él, también sufría las consecuencias del ataque bacteriano. El medio de contagio eran los besos.
Más allá de ser una demostración de cariño, el beso puede ser un acto peligroso, puesto que la boca es un medio de contagio de un sinnúmero de enfermedades respiratorias originadas por bacterias y virus.
“Los besos resultan peligrosos cuando hay infección respiratoria, por eso recomendamos al paciente no besar a su pareja para evitar que determinado germen siga propagándose”, explica la neumóloga Guadalupe Guevara.
En esto coincide el doctor José Ulloa, ex presidente de la Sociedad de Neumología, quien afirma que en el intercambio de saliva viajan miles de microorganismos, algunos patógenos que pueden causar enfermedades respiratorias graves.
“La patología respiratoria más común en nuestro medio es la infección de origen viral”, asegura Ulloa. A esta se suman las de origen bacteriano y las infecciones mixtas, expresa.
Muchas veces, bacterias, hongos y virus se mantienen en estado relajado en la garganta y esperan un mínimo factor para desarrollarse, como una baja de defensas, cambios de temperatura o la aspiración de sustancias irritantes .
La enfermedad del beso
Según el sexólogo Germánico Zambrano, uno de los aspectos negativos de este gesto es la comúnmente conocida enfermedad del beso, un virus que en términos médicos se denomina mononucleosis infecciosa.
Se trata, dice Guevara, de una enfermedad aguda de difusión universal, exclusiva del ser humano y producida por el virus Epstein Barr.
Al principio puede pasar inadvertida y cuando aparecen los síntomas (dolor de cabeza, cansancio y fiebre) se la suele confundir con la gripe. La neumóloga manifiesta que la mononucleosis es muy contagiosa. “En su mayoría afecta a jóvenes de entre 15 y 25 años, pero también se dan casos en niños”.
Por lo general es una enfermedad benigna que se supera en tres o cuatro semanas si el paciente guarda reposo.
Aunque no existen cifras, se conoce que uno de cada diez jóvenes puede padecer este virus, y solo el 1% conoció que lo tuvo. En casos más graves o cuando el paciente se automedica, el virus puede alojarse en el bazo y afectar otros órganos, además de producir una elevación de glóbulos blancos (monocitos), lo que hace sospechar de una posible leucemia, expresa Zambrano.
Pero este virus no es el único peligro, según Zambrano, ya que el VIH y otros virus de transmisión sexual pueden diseminarse a través de la saliva cuando el portador tiene una lesión dentro de la boca.
“Aunque las partículas de saliva tienen una mínima cantidad del virus hay riesgo cuando el paciente acaba de cepillarse los dientes y tiene un sangrado de encías”, menciona.
Está comprobado que el herpes genital también puede transmitirse en los fluidos de la boca, dice Zambrano, quien llama a la prevención mediante la educación sexual oportuna para los jóvenes.
Recomendaciones
Prevención
Cubrir nariz y boca con pañuelos desechables al toser o estornudar y lavarse las manos para proteger a las demás personas.
Saludo
No saludar de forma directa (dando un beso o estrechando la mano) para no contagiar a otros.
Menores
Los niños enfermos no deben tener contacto con personas con enfermedades crónicas. Los padres deben evitar hablarles de frente a sus hijos o besarlos en la boca y el rostro si tienen alguna enfermedad respiratoria o afección en la garganta.
Opiniones
Guadalupe Guevara
Neumóloga
“Los besos resultan peligrosos cuando hay infección respiratoria, pues los gérmenes se propagan”.
Jose Ulloa
Neumólogo
“La patología respiratoria más común y contagiosa en nuestro medio es la infección de origen viral”.