Al unir mi imaginación a mi fe, aumento mi creatividad y abundancia.
Imaginación
Bien sea que vaya al mercado local o trabaje en un proyecto complejo, mi facultad de imaginación me ayuda a planificar.
Y, cuando mi imaginación es inspirada por el Espíritu, soy libre para remontarme de manera creativa y abundante. Al hacer el mejor uso de mi tiempo y mis recursos, progreso. Uno mi imaginación a mi fe para visualizar prosperidad, salud y paz. Pongo los detalles y resultados al cuidado de Dios.
Gracias al poder de la imaginación, percibo nuevas posibilidades de armonía y cooperación en mi familia, mi trabajo, mi comunidad y en el mundo. Al imaginar vivamente buena voluntad entre las personas, doy el primer paso para hacerla realidad.
–Mateo 17:20
“De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: ‘Pásate de aquí allá’, y se pasará; y nada os será imposible”.