El deseo de verse bien, inclusive para ser más competitivas en el mercado laboral, hace que ciertas personas opten por mejorar su presentación corporal a través del bisturí, según especialistas en cirugía plástica y sociólogos. Esa aspiración marca una tendencia que cada vez crece y abarca sobre todo a la clase media, que constituye el 70% de los interesados en hacerse “retoques”.
El presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (Secpre), Carlos Márquez, asegura que el incremento de intervenciones quirúrgicas estéticas tiene su razón: “El desarrollo social, económico y empresarial demanda que se busque la excelencia”. Y en ese marco está el mejoramiento del aspecto físico. “La gente trata de corregir algún defecto”.
Sin embargo, reconoce que en el país no existe una estadística exacta de las intervenciones pero está convencido de que la demanda continuará al alza, hasta con métodos alternativos como los tratamientos estéticos con productos naturales. “El deseo de la gente por verse bien no va a parar”, advierte.
La dolarización ha permitido que más personas accedan a la cirugía plástica, un servicio que desde hace más de una década dejó de pertenecer exclusivamente a los miembros de las élites económicas.
Calcula que entre el 60% y 70% de clientes es de clase media.
Las cifras que maneja la Secpre dan cuenta de que en Guayaquil la mamoplastia (aumento de mamas) desplazó del primer lugar a las cirugías estéticas de nariz (rinoplastia).
Pese a que algunos cirujanos plásticos sostienen que sus pacientes quieren operarse para tener mejores posibilidades de conseguir un empleo, quienes trabajan en la selección de personal para empresas afirman que no es algo determinante.
“Se valora más que la persona cumpla con el perfil profesional que se requiere”, refiere Sebastián Illes, gerente de Talent Hunding, empresa que busca y selecciona personal. No obstante, aclara que “en ciertos puestos el tema de la presencia gana algunos puntos adicionales”.
Para explicarlo cita como ejemplo el rol de una recepcionista, quien literalmente es el primer rostro que presenta una compañía ante sus clientes. Pero lo que más se toma en cuenta es la buena presencia.
Xavier Anchundia, del departamento de Recursos Humanos de Manpower, dice que usualmente las empresas que requieren personal para áreas de servicio al cliente ponen como requisito que los postulantes posean buena apariencia física.
Aquel deseo de “verse bien” en ocasiones confunde a las personas, considera Mercedes Peñaranda, quien ha atendido a algunos pacientes que desean acceder a una cirugía “que no necesitan”. La cirujana, ex presidenta de la Secpre, comenta que en más de una oportunidad recibió, por ejemplo, a quienes pedían una rinoplastia, cuando más urgente era reducir el tamaño de las orejas.
Peñaranda coincide en que el mayor número de clientes accede a las intervenciones efectuando pagos diferidos a través de tarjetas de crédito. Agrega que el patrón de belleza ha cambiado, pues ahora se la mide por las condiciones corporales, como “un busto enorme”, y la cirugía plástica –dice– se ha convertido en una moda a la que se acude para no estar en “desventaja con relación al resto” de personas.
Rita Ozaetta, una de las cirujanas con mayor experiencia en Guayaquil, indica que a diferencia de años anteriores, las mujeres no disimulan sus “retoques” corporales, sino que los hacen notar, pues el tema ya no es un tabú.
Mientras, Tina Zerega, comunicadora y docente de la Universidad Casa Grande, menciona que no se puede juzgar negativamente una cirugía estética, pues ahora se habla de una sociedad de imagen.
Menciona que el cuerpo ya no es la cosa sagrada, intocada. “Hay la idea de que se lo puede cambiar de acuerdo a como uno quiere y lo que se va año a año es tecnificando u ofreciendo mayores opciones”.
Añade que lo fundamental es tomar en cuenta de dónde viene la motivación. “Si piensa que esos senos agrandados van a traer felicidad, éxito, pareja, dinero, eso (agrandamiento) no está vinculado necesariamente”, explica.
El fenómeno se da en todo el país. Marcelo Cisneros, presidente de la Secpre en Azuay, dice que la capacitación de los médicos ha “alejado el miedo” de los pacientes, quienes ahora ya no van a operarse solo en Quito o Guayaquil. Igual opina Álvaro Párraga, representante de los cirujanos plásticos en Manabí, y su colega, Rubén Manzano, de Pichincha.
Antecedentes
COMPETENCIA
De $ 3.400 que costaba hace tres años una operación para aumentar el tamaño de los senos, hoy vale $ 2.000 en las clínicas especializadas.
Las tallas con más demanda son las 34 y 36. La tendencia es muy fuerte en Estados Unidos. Según la Asociación de Cirujanos Plásticos de ese país, el aumento de pecho es el tercer procedimiento de cirugía estética más realizado.
Detalles
Mamoplastia
Costos
Hace unos tres años, una operación de busto en clínicas especializadas costaba tres mil dólares, actualmente puede llegar a valer dos mil. En policlínicos se opera por la mitad.
Expansión
En policlínicos ginecológicos de zonas suburbanas, que cuentan con quirófanos, algunos cirujanos alquilan áreas para atender a pacientes que quieren aumentarse las mamas.