Sin solución. Hasta con carbón ahora se cocina en sectores populares donde no llegan las plataformas de distribución directa con las que el Gobierno intenta disminuir la falta de los cilindros.
La distribución directa de gas se militarizó ayer en Guayaquil para evitar el desvío del producto. Treinta uniformados de la Infantería de Marina se distribuyeron en los vehículos para hacer la entrega.
De siete a diez se incrementaron ayer los puntos de entrega directa de gas que instaló la Dirección Nacional de Hidrocarburos (DNH) para paliar la escasez del producto.
En Guayaquil, los camiones de Duragas, cargados en promedio con 400 bombonas, salen de la planta El Salitral con la supervisión del personal de la DNH y desde ayer bajo la vigilancia de la Infantería de Marina, que ha puesto a disposición a 30 de sus efectivos.
La distribución directa se realiza en el Centro Cívico, Cristo del Consuelo, Flor de Bastión, Mapasingue, Las Acacias, Pancho Jácome, Martha de Roldós, Guasmo, la cancha frente a El Salitral y la vía Perimetral.
Sin embargo, el desabastecimiento persiste persiste en distribuidoras y barrios populares, donde el carbón y la leña suplen al gas. En el norte, en la avenida Francisco de Orellana, tres locales amanecieron cerrados y con el letrero “No hay gas”, al igual que a lo largo de av. Veinticinco de Julio, al sur.
En los barrios populares la dificultad es mayor. La falta de gas y las empinadas cuestas por las que hay que ascender hace que los moradores estén desabastecidos desde hace cuatro días y opten por usar carbón o leña.
En el bloque 9 de Bastión Popular, Alicia Jiménez, de 67 años, cocina desde el lunes con carbón en un improvisado fogón de madera. Hasta su casa, en la mz. 1120, no llega la moto que distribuía gas y ningún local cercano tiene el producto.
Rosa León, habitante del bloque 10, consiguió ayer un cilindro en el centro en $ 2,25, después de cocinar tres días con carbón y en su olla arrocera.
Según César Sacoto, director regional de Hidrocarburos, el desabastecimiento se ha originado por el mal uso del gas. Dice que de los 35.000 cilindros que cada día se consumen en Guayaquil, 12.000 a 15.000 van a parar a los vehículos.
El control y la fiscalización de estas operaciones es responsabilidad de la DNH, según el art. 11 de la Ley de Hidrocarburos.
Al momento, Petrocomercial ha facilitado vehículos a la Intendencia de Policía del Guayas para cumplir con los operativos, que ayer dejaron cinco distribuidoras clausuradas y 22 desde el pasado viernes.
Sin embargo, Sacoto reconoce que es insuficiente porque no hay una normativa legal más severa y esta solo permite decomisar los tanques de los vehículos, pero no prohíbe la instalación de los sistemas a gas en los carros. El tema está en manos del Congreso, dice, que debe aprobar una ley que permita endurecer sanciones, que para las distribuidoras implica la apertura del expediente y una multa entre $ 200 y $ 1.000.
El Gobierno se comprometió a normalizar la entrega del gas hasta este fin de semana. La oferta la hizo ayer el ministro (e) de Energía, Jorge Albán, quien dijo que la “aparente escasez” del combustible obedece a factores como el acaparamiento del producto y “el manejo sobredimensionado” que la prensa ha dado al tema.
Albán anunció un incremento de alrededor de 400 toneladas métricas en la producción de gas (normalmente se producen 2.450 toneladas métricas y ahora se producen 2.800).