- JUL. 05, 2007 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
La restauración de la Casa Urbina marca el término del proceso de regeneración del tradicional barrio Las Peñas.
La casa Urbina es la última que falta por entregar.
El barrio retomó su impulso turístico y ahora es la puerta de ingreso a Puerto Santa Ana. Cada fin de semana recibe la masiva visita de personas.
Fin a tres años de restauración. Con la Casa Urbina se culmina proyecto de regeneración.
El proyecto costó $ 4,5 millones e incluyó sus 22 casas patrimonio.
De a poco, el sonido de los martillos, el transporte de madera y el olor a pintura desaparecen del barrio más antiguo de la ciudad. Durante tres años, obreros, pintores, arquitectos y especialistas en restauración trabajaron en el proyecto de rescate de Las Peñas, que este mes llega a su fin con la entrega de la última casa patrimonio.
Es la vivienda Urbina, donde 28 profesionales laboran –de domingo a lunes– en el cambio de estructuras y mejoramiento de la fachada, que hoy luce con molduras renovadas y de colores amarillo y celeste.
La restauración de esta casa es la que más trabajo ha demandado. A más de iniciarse un proceso de expropiación para poder empezar las obras, fue necesario el cambio total de sus estructuras porque el deterioro había afectado entre el 95% y el 97% del inmueble.
El pasado domingo, los trabajadores cambiaban incluso los viejos escalones de madera que conducen a la segunda planta porque ya estaban obsoletos.
Ramiro Velasteguí, coordinador del proyecto Las Peñas, cuenta que en la mayoría de las viviendas se colocaron cimentaciones y cubiertas nuevas, se hizo un refuerzo integral de estructuras y se rehabilitaron sus tres fachadas: la que da a la calle Numa Pompilio Llona, la posterior (en el caso de las que tienen frente al río) y la lateral.
El trabajo también ha implicado cambios en la infraestructura eléctrica, sanitaria y de agua potable del inmueble.
La restauración se ha desarrollado en conjunto por las fundaciones Guayaquil Siglo XXI, Malecón 2000 y el Instituto Patrimonio Cultural, para la elaboración de estudios, financiamiento y personal especializado en el proceso.
Wilfrido Matamoros, gerente general de la Fundación Guayaquil Siglo XXI, indica que el Municipio invirtió en el desarrollo del proyecto, cuyas obras se iniciaron en abril del 2003, 4’427.000 dólares.
La cifra incluye los estudios, el mejoramiento de las viviendas, la fiscalización, la instalación subterránea del cableado, en la que fue necesario remover y restaurar 10.000 piedras que datan de 1920; y los cambios en La Planchada de El Fortín, donde se hizo una escalera lateral y una pileta en la parte baja donde se ubican los cañones.
El Cabildo analiza emitir una ordenanza para la preservación del barrio. La idea es definir los nuevos usos de suelo de la zona, a fin de que los propietarios puedan tener fondos para el mantenimiento de las casas.
En el sector funcionan actualmente tres bares: La Paleta, Dadá y Arthurs, lo que ha despertado el interés turístico e inmobiliario en la zona. Más aún cuando la Numa Pompilio Llona se ha convertido en el ingreso a Puerto Santa Ana.
Actualmente, se construye un inmueble de dos plantas que, aunque tendrá una arquitectura moderna, mantendrá el esquema de las demás viviendas. Se denomina la casa Las Peñas Siglo XXI y ya ha puesto a la venta dos departamentos que tienen terraza interior.
La casa Urbina estará lista en 15 días, dice Velasteguí, con lo cual se habrá completado “el rescate integral de un núcleo urbano de Guayaquil”.
DETALLES: Las intervenciones
Viviendas
El proyecto de rescate incluyó 22 casas patrimonio del barrio Las Peñas: Calderón, Baquerizo, Salcedo, Hidalgo, del Artista Plástico, Avilés-Alfaro, Iturralde, Marín, Inmobiliaria Rocafuerte, Tinajero, Cino Fabiani, Gonzembach, Triviño, Arosemena, Arroyo del Río, Urbina, Hoheb, Gabela, Nuques, Pintado y Juan de Dios Martínez Mera.