Se dice que el calentamiento global está provocando el deshielo de los nevados y que esto a su vez origina que los ríos y esteros se estén quedando sin agua.
Se dice también que la contaminación está acabando con las fuentes de aguas naturales, que con el tiempo los conflictos bélicos internacionales serán por causa de este recurso.
Hollywood ha hecho cantidad de películas de ficción en las que se advierte sobre el tema. En internet y programas educativos de televisión, igualmente predicen y tratan de advertir sobre el desperdicio del agua potable y la escasez que provocará el mal uso de los recursos hídricos.
Las ONG (organizaciones no gubernamentales) hablan sobre el tema, entes internacionales también se refieren a ello, así como los medios de comunicación colectiva. Pero, ¿qué se hace (hacemos nosotros, los ciudadanos) al respecto? ¿Qué han hecho los gobiernos, municipios?
¿Cuántos de nosotros, los usuarios, abrimos y cerramos la llave cuando nos duchamos o lavamos el carro o la vajilla? Generalmente, los que tenemos agua potable en nuestras casas simplemente dejamos abiertas las llaves y el líquido se desperdicia sin control.
En mi época de estudiante de ingeniería civil, ya hace más de 25 años, conocí sobre el reciclaje del agua en las viviendas en el Japón. ¿Qué era eso?, que en ese país, ya desde aquel entonces, se diseñaban casas en las que el agua que se usaba en las duchas, lavamanos, lavaplatos, lavadoras de ropa..., pasara a ser almacenada en una cisterna especial para luego ser usada en los inodoros de las viviendas o el riego de las áreas verdes. O sea, se diseñan planes y casas que contemplaban el reciclaje del líquido vital, y con esto, un significativo ahorro del mismo.
Aquí en Guayaquil y en el resto del Ecuador, aparte de educar a los ciudadanos, se podrían adaptar ideas como esta, pues antes que pensar en el costo del agua que unos puedan pagar está el problema del recurso que se desperdicia.
Javier Auhing Sánchez,
ingeniero