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DOMINGO | 1 de julio del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Nuestras voces de mujeres

El pasado fin de semana escuché, sin querer, una intervención del Presidente de la República, y digo sin querer porque me molesta verlo y oírlo, pero los canales –a pesar de los insultos que reciben a diario los periodistas– cubren hasta el mínimo detalle de sus eventos. Sería interesante ver qué haría sin la prensa. Ojalá esta aclaración no me vaya a significar una orden de encarcelación.

El Presidente decía: “...los cavernícolas que piden cadena perpetua”. Por cavernícolas interprétese: alcalde Nebot. Yo me pregunto si el señor Presidente, en su inconmensurable sapiencia salomónica, ¿no se le habrá ocurrido nunca ponerse en los zapatos de un padre cuya hija de 3 meses ha sido violada, como sucedió por parte de “monstruos” en Galápagos, sobre los cuales no se ha vuelto a hablar y seguramente ya están fuera de la cárcel haciendo de las suyas? Si yo hubiera pasado por esa desgracia diría que la cadena perpetua es poco castigo para tan execrable delito. Yo diría que la pena de muerte sería justa (aunque me deba ir luego a confesar).

Ahora que el Congreso le está siendo desfavorable al Presidente de las infalibles decisiones, él considera que debe disolvérselo; pero cuando los diputados hicieron añicos la Constitución destituyendo el Tribunal Constitucional y estos mismos diputados nombraron uno nuevo, ahí sí se quedó callado y estuvo de acuerdo. Bien lo ha repetido en incontables ocasiones: “Los que no están conmigo están contra mí”. Genio y figura hasta la sepultura.

Lourdes Meloni de Rojas,
ama de casa, Guayaquil

Qué decepción tan grande tengo, señor Presidente, yo voté por usted en la primera y segunda vuelta convencida de que iba a haber un cambio radical, y eso me da derecho a opinar aunque para usted yo solo sea una más del montón del electorado.

Usted en todo este tiempo se ha dedicado a desarreglar lo que está ordenado en Guayaquil solo porque quiere acabar con los partidos políticos (a los que yo nunca he defendido, es más, los detesto por ser los culpables de la miseria en que vivimos la mayoría de los ecuatorianos). Pero no es así como se hace patria. Hay que reconocer que nuestra ciudad se está convirtiendo poco a poco en una metrópoli sin importar las banderas políticas, después de haber sido saqueada por otros políticos. Además, señor Presidente, cada regeneración urbana que usted tanto critica emplea cerca de 2.000 obreros, no “pelucones”, que tienen su trabajo fijo. Si usted acaba con esto, ¿le va a dar empleo a tanta gente que se quedaría sin trabajo? ¿Usted cree que los pelucones de Samborondón pasean el fin de semana en el Malecón 2000?, es el pueblo el que ya cuenta con un lugar digno para salir con su familia.

No se ciegue, señor Presidente, hay que corregir lo que está mal y apoyar lo que está bien. Soy guayaquileña y amo  mi ciudad. Recuerde que usted también lo es.

Myriam Valdivieso Erazo
ingeniera química, Guayaquil

 

Grabaciones clandestinas
Los videos y fotografías constituyen pruebas y tienen validez legal en los países desarrollados y en Ecuador también. Nuestro fiscal general y un ex presidente de la Corte Suprema sostienen lo contrario.

El argumento es el artículo 155 del Código de Procedimiento Penal que dice: “El juez puede autorizar al fiscal (lo cual solo puede darse en una indagación previa o en una instrucción fiscal) para que intercepte y registre conversaciones telefónicas o de otro tipo (radiocomunicación o telegráfica)...”. Y el siguiente inciso lo ratifica: “La cinta grabada...”; el tercer inciso corrobora: “Las personas encargadas de interceptar, grabar y transcribir la comunicación tienen la obligación de guardar secreto...”, y el artículo 156 del mismo Código remata: “El juez autorizará al fiscal para el reconocimiento de las grabaciones mencionadas en el artículo anterior, así como de películas, registros informáticos, fotografías, discos u otros documentos semejantes...”.

Es decir, hay clara distinción entre las grabaciones interceptadas y las fotos y películas (videos). Por tanto, lo único que necesita autorización del juez es la interceptación de comunicaciones; las fotos y videos, solo el reconocimiento del fiscal. Según la nota de EL UNIVERSO del 29 de mayo del 2007, el ex presidente de la CSJ sostiene que el video no tiene validez legal de acuerdo con el Procedimiento Penal y Civil. Que diga dónde lo prohíben, caso contrario, está permitido.

El CPP en su segunda disposición general nos remite al Código de Procedimiento Civil (CPC) en lo no previsto en sus disposiciones, y como no está previsto si los videos son prueba, vemos que el art. 121 (anterior 125) del CPC menciona como medios de prueba, entre otros, las fotos, cintas cinematográficas, documentos obtenidos por medios técnicos, electrónicos, informáticos, telemáticos o de nueva tecnología.
Tampoco la Constitución prohíbe que nos tomen fotos o videos; apenas el numeral 8 del art. 23 dice: “La ley protegerá el nombre, la imagen y la voz de la persona”, pero de su mal uso, no de sus actos delictivos. La vida está expuesta al público desde que la ventana queda abierta.
En países desarrollados, las infracciones y muchas actividades están controladas por cámaras. La gente de bien no debe sentir temor ni vergüenza de exhibir sus actos que no sean íntimos. Nuestras leyes son buenas; son nuestros abogados, que por falta de lectura comprensiva o picardía, nos han hecho creer lo contrario.

Manuel Ignacio Montoya Seme,
ingeniero, Guayaquil
Correcciones y aclaraciones

Artistas candidatos

Solicitamos la aclaración a su artículo ‘Incluir a personajes de la TV, una ‘estrategia’ que se repite’, publicado el domingo 17 de junio, en el que se considera que los movimientos y partidos políticos emplean la imagen de actores y personajes de la televisión; además se utiliza la imagen del actor Héctor Garzón y se nombra al Frente Social Constituyente como promotor de este despropósito.

Seguramente no hubo tiempo de hacer el seguimiento a las crónicas que desde los espacios de la sección cultural del mismo Diario se han venido realizando, a la conformación y estructuración de la Asamblea de Artistas, organización que levanta las candidaturas de los actores Enrique Ponce y Héctor Garzón, para la próxima Asamblea Nacional Constituyente.

De más está decir que esta selección fue motivo de un proceso de elaboración de talleres que concluyeron en la construcción de una agenda para la Constituyente desde los espacios de los trabajadores del arte y la cultura. Es necesario resaltar que la Asamblea de Artistas, siguiendo las resoluciones del Frente Social Constituyente, convocó a elecciones para la designación de sus candidatos, de tal forma que sus representantes son producto de un proceso de elección democrático mediante votación secreta y universal.

Susana Arosemena Biaggi,
socióloga, coordinadora general del FSC,  Guayaquil

Nota de la Redacción:
La publicación de la fotografía que se menciona no tuvo como objetivo presentar de manera negativa al candidato sino servir de ejemplo a una tendencia que se ha extendido en los últimos años. Todas las profesiones son respetables y merecen ser consideradas por el voto popular. 
 

Foro de lectores

¿Debe seguir el  retiro de películas antisolares a los vehículos en Guayaquil?

¡Indignación me ha ocasionado! Debido a una afección en la piel y por prescripción escrita de una dermatóloga, acudí hace pocos meses a solicitar el permiso de películas antisolares en la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas).

Primero debí hacer antesala en la oficina de uno de los funcionarios de la entidad –que ahora emite esta prohibición– para que luego de adjuntar todos los documentos exigidos por la entidad (copias de matrícula y cédula, y prescripción médica), ese burócrata me extienda el “visto bueno”. Con los documentos, compré la especie valorada.
Hasta ahí gasté $ 35.

Con el documento en mano fui a una concesionaria de vehículos donde le hice poner las películas antisolares a mi carro a un costo de $ 265. Le exijo al señor Ricardo Antón o a su representado que me devuelvan los $ 300 que gasté.

La Defensoría del Pueblo debe actuar a fin de proteger los derechos de las personas que cumpliendo todos los requisitos exigidos por la CTG hicieron poner esas películas en sus vehículos.

 Cuando una persona cancela dinero por dichas láminas son de su propiedad; por ello, lo que hacen los uniformados por órdenes superiores es destrucción de propiedad privada. Son evidentes las ganancias que obtuvo la CTG por la emisión de los 11 mil permisos de películas a $ 32 cada uno, eso suma $ 352 mil, que ahora quieren devolverlos por puchos mediante notas de débito, pero no en efectivo; y obligando a los usuarios a realizar un sinnúmero de trámites engorrosos. Por favor, señor Antón, el delito no se combate con medidas tibias.

José Luis Ponce Núñez,
Guayaquil 

Por fin la CTG escuchó un clamor ciudadano y prohibió la utilización, indiscriminada al menos, de películas antisolares en los carros oficiales y no oficiales. Fue necesario que varias personas, niños incluso, perdieran la vida en manos de delincuentes para que despertaran de su letargo las autoridades llamadas a protegerlas.

Desde esta sección, en innumerables ocasiones, hemos insistido con argumentaciones válidas que se prohíba el uso de estas películas, pues están latentes en nuestra memoria las  múltiples “hazañas” de los denominados carros fantasmas. La indolencia de conductores llegó al colmo al no tener solo películas totalmente oscuras, sino a la ausencia de placas de identificación. Vehículos mañosamente adaptados para desadaptados. Felicitaciones a la CTG.

Francisco Silva T.
Guayaquil

Estoy completamente de acuerdo, aunque la medida sola no es suficiente para detener el auge delictivo, sino uno de los muchos esfuerzos que están realizando las autoridades, y eso está bien.

Lo malo es que mientras a los ciudadanos nos imponen multas y hasta amenazan con la cárcel por no respetar los horarios de recolección de basura, los policías y militares que realizan el retiro de las películas antisolares no tienen mejor cosa que hacer que dejarlas tiradas en media calle luego de los operativos, transformándolas en basureros.
¿Qué les cuesta llevar fundas de basura y depositar ahí los desechos? ¡Qué ejemplo nos están dando a los ciudadanos, es una vergüenza!

Anita  María Mucks Meitzner,
Guayaquil

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