¿Debe seguir el retiro de películas antisolares a los vehículos en Guayaquil?
¡Indignación me ha ocasionado! Debido a una afección en la piel y por prescripción escrita de una dermatóloga, acudí hace pocos meses a solicitar el permiso de películas antisolares en la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas).
Primero debí hacer antesala en la oficina de uno de los funcionarios de la entidad –que ahora emite esta prohibición– para que luego de adjuntar todos los documentos exigidos por la entidad (copias de matrícula y cédula, y prescripción médica), ese burócrata me extienda el “visto bueno”. Con los documentos, compré la especie valorada.
Hasta ahí gasté $ 35.
Con el documento en mano fui a una concesionaria de vehículos donde le hice poner las películas antisolares a mi carro a un costo de $ 265. Le exijo al señor Ricardo Antón o a su representado que me devuelvan los $ 300 que gasté.
La Defensoría del Pueblo debe actuar a fin de proteger los derechos de las personas que cumpliendo todos los requisitos exigidos por la CTG hicieron poner esas películas en sus vehículos.
Cuando una persona cancela dinero por dichas láminas son de su propiedad; por ello, lo que hacen los uniformados por órdenes superiores es destrucción de propiedad privada. Son evidentes las ganancias que obtuvo la CTG por la emisión de los 11 mil permisos de películas a $ 32 cada uno, eso suma $ 352 mil, que ahora quieren devolverlos por puchos mediante notas de débito, pero no en efectivo; y obligando a los usuarios a realizar un sinnúmero de trámites engorrosos. Por favor, señor Antón, el delito no se combate con medidas tibias.
José Luis Ponce Núñez,
Guayaquil
Por fin la CTG escuchó un clamor ciudadano y prohibió la utilización, indiscriminada al menos, de películas antisolares en los carros oficiales y no oficiales. Fue necesario que varias personas, niños incluso, perdieran la vida en manos de delincuentes para que despertaran de su letargo las autoridades llamadas a protegerlas.
Desde esta sección, en innumerables ocasiones, hemos insistido con argumentaciones válidas que se prohíba el uso de estas películas, pues están latentes en nuestra memoria las múltiples “hazañas” de los denominados carros fantasmas. La indolencia de conductores llegó al colmo al no tener solo películas totalmente oscuras, sino a la ausencia de placas de identificación. Vehículos mañosamente adaptados para desadaptados. Felicitaciones a la CTG.
Francisco Silva T.
Guayaquil
Estoy completamente de acuerdo, aunque la medida sola no es suficiente para detener el auge delictivo, sino uno de los muchos esfuerzos que están realizando las autoridades, y eso está bien.
Lo malo es que mientras a los ciudadanos nos imponen multas y hasta amenazan con la cárcel por no respetar los horarios de recolección de basura, los policías y militares que realizan el retiro de las películas antisolares no tienen mejor cosa que hacer que dejarlas tiradas en media calle luego de los operativos, transformándolas en basureros.
¿Qué les cuesta llevar fundas de basura y depositar ahí los desechos? ¡Qué ejemplo nos están dando a los ciudadanos, es una vergüenza!
Anita María Mucks Meitzner,
Guayaquil