Martes 26 de junio del 2007 Cartas al Director

Cartas al mandatario (II)

Con mucha expectativa y fe voté por usted pensando que como hombre joven conocedor de los principios cristianos, que al tener la oportunidad y privilegio de ser nuestro Presidente, lo haría con todo su potencial por el bien del pueblo al que le falta todo; y que todo su esfuerzo estaría dirigido a mejorar su forma de vida, sin necesitar que nos adoctrinen con palabras copiadas, ni con actitudes importadas de gobernantes prepotentes, dueños de la verdad, y transgresores de la libertad.

Lo que queremos es alguien que imite el ejemplo de Jesucristo, quién padeció, murió y resucitó por nosotros. Por supuesto, no vamos a pedir esto de usted, ya que Jesús es el Hijo de Dios) pero sí su ejemplo de amor, tolerancia, humildad, que cuando Él hablaba lo hacía con toda autoridad, pero no para demostrar autoritarismo sino la verdad.

¿Pero qué estamos presenciando? Una persona intolerante, burlesca, bravucona que en tan poco tiempo está manifestando penosas pasiones. ¿Qué podemos esperar de usted en el resto de tiempo que le falta? Señor Presidente, recuerde que no solo dará cuentas a sus electores sino a Dios. Medite que la palabra de Dios sea su guía y estandarte, y no se desgaste en inútiles peleas.

Patricia Valdivieso Racine,
Guayaquil

A través de la prensa hemos podido constatar profundos comentarios de la eficacia gubernamental.

Es verdad que se han concretado algunas (aunque demagógicas) ofertas electorales como la duplicación del bono de la pobreza, la entrega subsidiada de fertilizantes y pequeños créditos a través del Banco de Fomento; pero ninguna vislumbra el real inicio de una acción en beneficio de la producción nacional, y peor de la más importante, la producción agropecuaria; sector que demuestra anualmente una desaceleración preocupante porque de esta depende el grueso de la población nacional económicamente activa o no.

No se visualiza nada palpable respecto al crédito para el sector agrícola y ganadero. El Banco de Fomento tiene un tope de apenas $ 20.000 por beneficiario, no existiendo líneas para el real fomento de cultivos de ciclo corto y cultivos permanentes. Ni se diga de las líneas para infraestructura a nivel de fincas destruidas por el último impacto del fenómeno El Niño (1997 y 1998); los suelos agrícolas siguen afectados y no existen obras de nivelación, reconformación de canales de riego y drenaje... No se aplica una efectiva política de comercialización que preserve el bienestar de los agricultores a través de la eficaz colocación de las cosechas. Tampoco se ha escuchado nada de la necesaria investigación y transferencia de tecnología agrícola. El SESA (Servicio Ecuatoriano de Sanidad Agropecuaria se mantiene burocrático y pasivo.

Adicionalmente, el mayor defecto de Correa, ha sido su temperamento autoritario no escaso de actitudes verbales altisonantes, como dueño de la verdad; cuestiones no compatibles con un estadista moderno y peor democrático. Alienta por tanto conocer opiniones apegadas a la realidad, positivas, y encaminadas a promover el crecimiento de la nación, no solo viendo aspectos cosméticos de acciones que si bien benefician a un segmento muy pobre, no contribuyen a la creación de nuevas y permanentes fuentes de trabajo ni al fomento de inversiones productivas.

José Macías García,
ingeniero, Guayaquil

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