Para los estándares de la TV ecuatoriana, algo muy raro sucedió el miércoles pasado: Teleamazonas emitió en horario estelar un documental de casi tres horas de duración (Alfaro Vive Carajo, del sueño al caos, de Isabel Dávalos), sobre un tema muy polémico de la historia contemporánea del Ecuador (la insurgencia armada y los excesos de la represión de parte del Estado), que puede ser incómodo para líderes políticos que han dominado o siguen dominando la escena política nacional o cantonal (León Febres-Cordero y Jaime Nebot, entre otros) y acompañado con un debate con los protagonistas de la lucha guerrillera de izquierda, conducido por un Jorge Ortiz respetuoso y tolerante.
Tuve que pellizcarme un brazo para convencerme de que era cierto, que sí hay estaciones que en algún momento pueden arriesgar y presentar no solo productos de calidad, sino que contribuyen a plantear debates sociales y políticos más allá de la coyuntura.
Otro detalle curioso: el documental de Isabel Dávalos aún estaba en las carteleras de las salas de cine del país. Generalmente, un filme pasa a la TV cuando ya no se exhibe.
Lo inédito del ejercicio explica pequeños pero molestos problemas: exceso de cortes comerciales, en un trabajo de esta clase es una razón para perder el hilo y el interés en determinados momentos.
Pero los buenos ejemplos parecen replicarse. Para este miércoles Ecuavisa transmitirá Taromenani, el exterminio de los pueblos ocultos, de Carlos Andrés Vera.