Los diseñadores más ingeniosos del mundo, dijo Paul Polak, dirigen sus energías al 10 por ciento más rico del mundo, al crear objetos como la alta costura y los autos Maserati.
“Necesitamos una revolución para invertir esa tonta proporción”, dijo Polak, ex psiquiatra que ahora dirige una organización que ayuda a agricultores pobres a convertirse en emprendedores.
Con ese fin, el Museo Nacional de Diseño Cooper-Hewitt, en Manhattan, honra a los inventores dedicados “al otro 90 por ciento”, particularmente a los miles de millones de personas que viven con menos de dos dólares al día.
Uno de los diseños más simples, y a la vez más elegantes, aborda la difícil tarea a la que millones dedican muchas horas: recolectar agua.
El bidón circular Q-Drum tiene capacidad para 75 litros y rueda con suficiente facilidad como para que un niño lo remolque con una cuerda.
“La necesidad número uno para los pobres es una forma de ganar más efectivo”, dijo Martin Fisher, ingeniero que fundó KickStart, que vende bombas de funcionamiento manual a un precio de entre 35 y 95 dólares.
Bombear agua puede ayudar a un agricultor a cultivar granos en temporada seca, cuando se venden al triple del precio normal.
“La mayoría de los pobres del mundo son agricultores que cultivan sólo para subsistir, así que necesitan un modelo de negocios que les permita ganar dinero en tres a seis meses, equivalente a una temporada de cultivo”, dijo.