Productores de la comunidad Quichua envían cacao y chocolate al exterior.
Pequeños productores siguen apostando al cultivo del cacao como una alternativa a sus problemas económicos dado el alto precio que registra en los mercados internacionales.
Es el caso de la Asociación de Productores Agroartesanales Callary de la comunidad indígena Quichua, en el Tena, que con el apoyo del Programa de Cooperación Alemana GTZ y la fundación Geo Conserva la Selva, recibieron capacitación y financiamiento para su infraestructura. Han participado en ferias internacionales como en Suiza con su producto en grano y en EE.UU. con chocolate en barras.
Organización y empresa
Diego Grefa, presidente de la organización, dijo que empezaron con 390 socios con muchos deseos de trabajar y el firme propósito de salir de la situación en que se encontraban.
Iniciamos –explica el productor– con una marquesina pequeña para secar el grano, buscando cada vez cómo superar la calidad, vivíamos de producir cacao con bajo rendimiento y mal pagado, de la venta de yuca, plátano y por necesidad de la madera que sacábamos del bosque que nos pagaban mejor que los otros renglones agrícolas. Ahorita, recalca, la situación es diferente somos 570 productores jalando la misma carreta.
Lo primero que hicimos, dijo Grefa, fue buscar mercados, la GTZ nos apoyó y hemos visitado Holanda, Suiza, Italia, Alemania, hemos estado en conferencias y ferias internacionales; siempre dijeron que nosotros no podíamos buscar y negociar porque solo hablábamos quichua y tomamos chicha, pero estamos demostrando que unidos podemos.
Con este trabajo subimos el precio del cacao, antes el intermediario nos pagaba $ 0,25 la libra en baba (pepa con pulpa) y ahora pagan $ 0,40.
Exportamos dos contenedores, lo más importante es que aprendimos a manejarnos con una visión clara y microempresarial, contamos con cuatro administradores que somos productores.
La unidad, prosigue el cacaotero, nos ha dado fuerza, formamos una gran cadena para acopiar productos, cultivamos 570 hectáreas con un rendimiento de cuatro a cinco quintales por hectárea. Pero necesitamos más cantidad para cumplir con el mercado internacional; el problema, argumenta Grefa, es que los intermediarios quieren dividirnos, les ofrecen a los productores algo más para que no nos entreguen el cacao, porque no les interesa que vendamos directamente. “Estamos en una campaña de concienciación entre nosotros mismos y seguro venceremos el inconveniente porque tenemos que entender que con calidad y unidos se podrá llegar a las metas propuestas, ya que no nos habíamos dado cuenta de que estamos sentados en un sillón de oro”, acotó el dirigente.
Félix Inderbitzin, de la empresa chocolatera Suiza Felchin, de visita en la zona examinando la calidad para renovar el contrato con esta organización, dijo que ha estado recorriendo el país en busca de un buen cacao y lo encontraron en el Tena.
Para el empresario la única manera de evitar las mezclas de cacaos y comprar producto de calidad es hacerlo directamente. Dijo que necesita más cacao, pues no es suficiente el de su actual proveedor y entrará en la compra de cacao orgánico.
Explicó que aunque adquiere cacao de varios países, ve que Ecuador tiene muy buenas alternativas si evita las mezclas y se dedica a ofrecer calidad.
Apoyo internacional
Sonia Lehman, asesora de la Gtz, dijo que luego de ver los resultados de este grupo en tan poco tiempo, se aplicará a otros mercados y otras certificaciones para entrar al comercio justo.
El programa –dijo– se terminará en septiembre, pero que en octubre se renovará por dos años más.
Annette Hasselmann, directora de la fundación Geo, resaltó que ellos básicamente están apoyando el proyecto para que se maneje sustentablemente la selva y que sus pobladores puedan vivir de ella sin destruirla, de esta manera dan alternativas a las comunidades para evitar la deforestación y que puedan vivir del cacao y otros cultivos.
Este proyecto se inició en el 2006 culminará en el 2009, siendo la GTZ la administradora de los recursos. Ellos vienen periódicamente a observar cómo funciona el programa para continuar brindándole apoyo, como lo hacen en otras zonas.