Pienso que el verdadero problema de nuestro país es la impunidad a todo nivel.
Aquí, hay impunidad desde para el más pequeño de los delitos como no usar cinturón de seguridad, coimar un vigilante, pasarse una luz roja, parquearme en doble fila... Y otras cosas negativas que las hacemos a diario, sin pensar que igualmente son un delito, a sabiendas de que no seremos multados, y si lo somos, serán multas irrisorias.
También hay impunidad para los más altos niveles, como los casos de los “videos” donde está totalmente claro que hay corrupción.
Con asombro leí que la sanción a quien trabajaba como mayor de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) y se lo ve claramente en un video que lo mostraba recibiendo dinero de otros, solo sería reubicado dentro de la misma entidad, y le seguirán un sumario disciplinario interno. ¿Por qué en casos como este no se mete preso inmediatamente si hay pruebas claras de delito? ¿Por qué no se cambia a todos los subalternos de esas personas?
Si no hay acciones duras todo queda en nada, los esfuerzos de erradicar la corrupción no servirán de nada, y como siempre, habrá impunidad; el gran mal que sufre Ecuador. Si esta no existiera, no tendríamos que sufrir el atropello de que nos saquen las películas antisolares de los carros, porque los asaltantes no saldrían impunes de las cárceles; tampoco habría el problema del puente Rafael Mendoza Avilés, porque los transportistas respetarían las regulaciones dictadas por cada institución.
Si hay leyes, que se cumplan, y jueces que las impongan y sancionen ejemplarizadoramente. De ese modo nadie, en ningún nivel socioeconómico, contravendría una ley.
Xavier Avilés Carvajal,
Guayaquil