Jueves 21 de junio del 2007 La Caja

Mala puntería

El lunes, después de ‘Bellísima’,  Ecuavisa   estrenó  Sin tetas no hay   paraíso,  la polémica pero buena teleserie colombiana cuya emisión  plantea un debate social, como bien lo asume el canal.

Carlos Vera fue el encargado de explicar que el seriado es una alerta acerca de una realidad que muchas veces ha sido parte del menú de los  noticiarios: operaciones estéticas que, al ser mal practicadas, muchas  veces terminan en tragedia. ¿Qué hacer? Valores familiares, concluyó.

Para seguir el hilo, al cierre de ‘Contacto directo’ del martes hubo  una entrevista de Vera a una chica operada del busto y su reconocido  cirujano… Pero, ¿en verdad, Sin tetas no hay paraíso trata de  cirugías? ¿No es solo el pretexto para algo más? Si se lee el libro y  se atiende al debate generado en Colombia alrededor de la telenovela,  el tema no es que existan unas/unos  adolescentes que se desviaron  por el mal camino. El asunto es más inquietante e interpela a toda la  sociedad: se trata de la ecuación entre consumismo desbocado y el  acceso al dinero fácil.

Hacer una lectura moralista y moralizante de Sin tetas no hay  paraíso es tener la mala puntería de plantear el debate en términos  ligeros e idílicos.  En cambio, Sin tetas no hay paraíso  es una  bofetada porque, ¿qué clase de sociedades se están generando para que  niñas de 14 y 15 años asuman entusiasmadas que la prostitución con narcos de tercera es su gran proyecto de vida?
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