Martes 19 de junio del 2007 Cartas al Director

Sueldos y tercerizadoras

Era vox pópuli que las tercerizadoras eran una maquinaria impuesta para evadir las responsabilidades de los patronos.

Este sistema de esclavismo fue reeditado en los dos últimos gobiernos que cesaron en sus funciones y tenían controlado todo el sistema jurídico laboral, socioeconómico. Tanto así que se daban el lujo de tener diputados que recibían órdenes de sus caciques y no querían bajo ningún concepto que las cosas cambiaran. El pueblo estaba arrinconado, pues el 20% de sus parientes han debido emigrar porque los sueldos que aquí recibimos son de miseria, y porque nuestra gente es de trabajo, y como no lo hay, lo buscaron en otros continentes.

Las familias han sido fragmentadas por negligencia manifiesta de políticos que solo buscan su propio interés y no el de la gente común. Pido al Ministerio de Trabajo que no se olvide de que es hora de poner a trabajar a los inspectores en beneficio de la clase trabajadora, porque estos últimos diez años la gente les perdió confianza, pues parecían empleados de las empresas que los trabajadores denunciaban. Esperamos que estos casos de la clase laboral no duren dos o tres años para resolverlos, como ha sido práctica de ese ente que se ha entrado a purgar.

Se debe exigir que las empresas exhiban el comprobante de pagos de aportes al IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) mensualmente en una vitrina, ya que hay cientos de almacenes que no cumplen con esta disposición constitucional, como cierto sector de las bahías y dueños de transporte que no protegen a sus empleados.

Me parece correcto que se hayan acordado del personal que labora en casa como doméstico, ya que mucha gente está acostumbrada a pagar el sueldo básico que establece el Ministerio. Esperamos que el próximo año se lo nivele. Ojalá que este año las comisiones sectoriales se pongan de acuerdo porque ha sido costumbre de jamás resolver; y es el Ministerio el que tomaba la iniciativa determinando los básicos de miseria, pues las empresas ganan en dólares y a los trabajadores les aumentan sus sueldos en sucres. El pueblo se pronunció por un cambio y quiere que todas las instituciones cumplan con su rol histórico y estén al servicio de la ciudadanía.

Néstor Torres Álvarez,
Guayaquil

Todos los años tenemos pugnas entre empleadores y trabajadores para lograr definir el valor por incrementarse en el sueldo básico, pero, ¿será esta la solución que busca la clase trabajadora?

Habría que revisar los diversos factores que constituyen el verdadero problema de un trabajador, como por ejemplo, el elevado costo de la canasta básica, el costo de los diversos servicios cívicos (agua, luz, teléfono, etcétera), transporte, educación, entre otros gastos que hacen que el sueldo muchas veces (por no decir todas) no alcance para nada.

Pero en realidad ahí no radica el problema, ya que este es muy palpable en nuestra sociedad y muchas veces no nos fijamos, y este inconveniente lo vamos a encontrar siempre que exista ese fenómeno llamado especulación). Pero, ¿por qué siempre cuando se eleva el sueldo también  se incrementa el valor de la vida? Muy simple, porque existe un gran problema que es la especulación en nuestros mercados, creo que debería existir un mayor control por parte de las autoridades, ya que al mismo tiempo que se incrementa el salario se disparan los precios de los productos de la canasta básica, que en la mayoría de los casos es inalcanzable para la clase obrera.

Esperamos que las autoridades tomen cartas en el asunto y de una vez por todas se termine este cuento de nunca acabar, y que los empleadores tomen en cuenta estos puntos a la hora de debatir el alza salarial.

Rodrigo Flores Salvatierra,
Guayaquil

Ciertas tercerizadoras que prestan servicios no cancelan haberes correspondientes a utilidades del periodo 2006 a su personal.
Es una pena que se burlen de la necesidad de los empleados. Ojalá las autoridades puedan ayudar a todas las personas que hayan sido asaltadas por malas compañías.

Mayela Maquilón,
Guayaquil

El ciudadano ecuatoriano votó por el economista Rafael Correa para presidente porque ofreció eliminar, no reformar, la Ley de Tercerización, que está perjudicando a la clase trabajadora, especialmente a nuestra juventud estudiosa que busca oportunidades de trabajo; pero con este sistema de tercerización el empleado está desprotegido, sin afiliación al Seguro Social, esto es, sin fondos de reserva, sin atención médica, prácticamente sin préstamos quirografarios e hipotecarios, y sin utilidades.

Por lo tanto, por el irrespeto a la Constitución y a la Ley del Seguro Social se amerita conocer públicamente los nombres de protagonistas de una ley retrógrada, antifuturista y explotadora que avergüenza a la legislación ecuatoriana, y que por esta, masas incontenibles buscan la migración huyendo de la pobreza y de las injusticias sociales.

Por estas y otras razones la eliminación, no la reforma de la Ley de Tercerización, es imperativa y urgente en este gobierno socialista del siglo XXI. Obras son amores, señor Presidente. Y hay que hacerlo ya, no esperar a través de la Asamblea Nacional Constituyente. Está muy bien que se haga previamente un estudio técnico jurídico sobre este tema, pero antes la Dirección Nacional de Empleos y Recursos Humanos podría publicar un informe al país, haciendo conocer el número total y la razón social de empresas empleadoras con personería jurídica o como personas naturales, que están laborando como tercerizadoras o intermediadoras, pero que no están registradas en dicha Dirección Nacional. Esta publicidad sería por televisión, prensa y radiodifusoras.

Gonzalo Nieto Valarezo,
abogado, Guayaquil

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