|
Mientras el número de antenas de telefonía celular aumenta en los techos y terrazas de casas y edificaciones, crece también el temor, la desconfianza y hasta la oposición de algunos de los que viven cerca de ellas, preocupados por posibles efectos en su salud, pues aunque científicamente no hay acuerdo sobre sus daños, tampoco se ha descartado del todo su inocuidad.
|