Domingo 17 de junio del 2007 Economía

Salarios, cesantía y los fondos de reserva pesan en quirografarios

QUITO | Patricia Sandoval

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QUITO. Ramiro Quirola, afiliado al IESS, recibe indicaciones de Raquel Cárdenas, funcionaria que atiende en el área de cesantía.

Sin reglamento, son pocas las certezas sobre el trámite de los nuevos créditos.

En el sexto piso del edificio matriz del IESS, los ocho técnicos expertos en banca del Comité Asesor de Hipotecarios y Quirografarios ajustaban, hasta el viernes, el reglamento que normará la entrega de los nuevos préstamos quirografarios y que será presentado ante el Consejo Directivo este martes.

Solo después de que este documento sea aprobado quedarán claras las condiciones para poder acceder al préstamo quirografario de hasta $ 10.200.

Por ahora hay pocas certezas. Una de ellas es que gran parte de los afiliados no tendrá acceso a montos altos. Tres son las razones: la mayoría tiene bajísimos fondos de reserva acumulados y los fondos de cesantía, que aún no han sido transferidos a una cuenta única, se licuaron con la dolarización.

Estos dos fondos son las garantías que tomará en cuenta el IESS para establecer el monto del préstamo.

Un tercer factor que determinará el monto del crédito es el salario. “No se puede endeudar (el afiliado) en más del 35% del salario”, dicen los técnicos; no obstante, el sueldo que se tomará en cuenta es aquel sobre el cual se aporta al IESS.

Las estadísticas del Seguro Social indican que “si se consideran las garantías reales de fondos de cesantía y de reserva, el valor efectivo (del crédito) se promediaría en 1.500 dólares”.

El mismo informe señala que si se toma en cuenta la capacidad de pago de los afiliados –es decir, su salario–, el préstamo quirografario promedio sería de $ 2.500.

Los fondos de reserva bajos se explican en el retiro que gran parte de los afiliados efectuó en el 2005. Entre el 2000 y el 2007 se retiraron $ 708,23 millones por este concepto.

Actualmente, de acuerdo con datos del Departamento de Desarrollo Institucional (DDI) del Seguro, unos 659.438 afiliados tienen hasta $ 100 en sus fondos de reserva. Esto es el 70% de todos los posibles beneficiarios de los créditos quirografarios.

Las autoridades han insistido –para evitar que los afiliados tengan falsas ilusiones– en que los montos de los préstamos difícilmente llegarán a $ 10.200.

Ante esta realidad, el vocal del Consejo Directivo, Manuel Vivanco (representante de los empleadores), prefiere resaltar que el promedio de crédito quirografario ha sido, sin la reforma, de $ 600; el tope es $ 1.700. Tras el cambio legal, el promedio será de $ 1.500 a $ 2.000; por tanto, dice, hay un avance.

En todo caso, según el IESS, los afiliados podrán aumentar anualmente su capacidad de endeudamiento, ya que cada año reciben nuevos fondos de reserva y cesantía. Si se toma un salario promedio de $ 400, el cupo de endeudamiento aumentaría $ 544 cada año.

Otra de las pocas certezas respecto a los quirografarios es que la tasa de interés por pagar será fijada con base en la fórmula que creó el Congreso; sin embargo, para aplicarla hay un tema por definir.

La tasa de interés actuarial del IESS, que es uno de los factores de dicha fórmula, será modificada vía reglamento para que incluya los gastos operativos del Instituto y una pequeña utilidad. Los plazos de pago del préstamo irán de uno a cinco años.

Mientras los afiliados esperan reglas claras, la incertidumbre se apodera de los jubilados, que no tienen salarios y tampoco acumulan los fondos.
Teresa Serrano (70 años) llegó el jueves pasado a la matriz del IESS en busca de información; había escuchado en los noticieros que los jubilados podrán acceder a los quirografarios.

Efectivamente. La reforma aprobada determina que se entregarán los préstamos a jubilados y pensionistas de montepío y riesgos del trabajo; pero aún no se ha confirmado –a través del reglamento– cuál será la garantía que se les exigirá ni los plazos que se aplicarán.

Las autoridades del IESS han dicho que se aceptarían garantías cruzadas, hipotecarias, bancarias o prendarias. Para Gabriel Riera, presidente de la Asociación de Jubilados Batalla de Tarqui, las garantías de los jubilados deberían ser las propias pensiones. En caso de muerte, la viuda y los hijos podrían heredar la deuda.

Al momento, el IESS trabaja contra reloj (se ha ofrecido iniciar la entrega de préstamos a finales de julio) para poner a punto el sistema informático. El mayor problema es transferir los datos sobre fondos de cesantía, que actualmente se encuentran en el sistema Host, hacia el de internet o Historia Laboral. El viernes pasado unos 60 funcionarios del IESS de diversas provincias recibieron charlas sobre cómo depurar, validar y migrar la información; las dudas eran generales. Es que, según informa el propio Instituto, durante 79 años no se ha depurado esta información y hay inconsistencias sobre los intereses que se deben pagar.

Sin afiliación
El IESS denunció que unos 620.000 trabajadores no están afiliados a la institución. El dato se obtiene al restar el total de afiliados, que es 1’200.000 personas, de la Población Económicamente Activa, que llega a 1’900.000 personas.

Evasión
El Seguro Social también informó que hay personas naturales y jurídicas no inscritas en el IESS que tienen trabajadores sin afiliación. Las autoridades anunciaron que tomarán medidas en contra de las empresas que disfrazan las relaciones laborales.

Efectos
Según el IESS, existen patronos que afilian a sus trabajadores por un monto menor al debido, lo cual afectará el nivel de préstamos al que podrán acceder.

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