Es lamentable lo que acabaron de efectuar llamados “socios” del Barcelona Sporting Club, encabezados por persona que nada ha hecho por el equipo, y peor por el deporte nacional; queriendo usar simplemente alta dignidad en el grupo para tratar de enaltecer su dolida imagen política ante el pueblo guayaquileño.
El economista Galo Roggiero Rolando tiene una trayectoria de más de 40 años en el Club Barcelona ocupando siempre altos cargos en su dirigencia y siempre lo ha hecho con altura y lealtad hacia el equipo de sus amores. Sabemos que en el deporte y de manera especial en el fútbol existen altos y bajos de los equipos, en las altas aplauden a los dirigentes y al entrenador, y en las malas se los culpa de todo lo ocurrido, sin evidenciar que normalmente se debe a la escasa preparación y calidad de sus jugadores.
Dirigentes políticos sin fama ni cartel en el deporte, y seguidos probablemente de personas que como ellos buscan sobresalir en aspectos para los cuales no están preparados, no conocen a los que sí consideramos y conocemos la historia del club, así como largas trayectorias; una verdadera traición al hombre que ha dado más por Barcelona que cualquiera de otros individuos o instituciones en esta ciudad que todo lo olvida con facilidad, y no reconoce los méritos de quien verdaderamente los tiene.
Édgar Diminich M.,
ingeniero, Guayaquil