Miércoles 13 de junio del 2007 La Caja

El accidente Kubica

Una de las imágenes del fin de semana fue el brutal accidente de Robert Kubica: tropezón contra un Toyota, choque frontal, volcamiento, desintegración del auto, sucesivas volteretas de la célula de supervivencia hasta su impacto final en contra de una barda de seguridad...

Dado los mortales antecedentes de esta clase de accidentes en la Fórmula Uno, cabía esperar lo peor. Como se informó después: “Kubica pudo haber terminado lesionado de gravedad si no hubiera sido por el dispositivo HANS (sujeción de cabeza y cuello), el cual impidió que las sacudidas en la cabeza puedan afectar su columna vertebral”.

En otras palabras, la vida de un ser humano estuvo en juego y el público merecía información certera y sin contratiempos. Dado que la transmisión local de la Fórmula 1 en TV abierta fue en diferido (el Gran Premio de Canadá fue a las 12:00, acá se lo pasó a las 16:00), se sabía perfectamente que el accidente de Kubica no arrojó la gravedad que se temía por las imágenes.

Sin embargo, Jean Pierre Michelet sugirió en dos pasajes que se temía por la vida de Kubica y que su inconsciencia auguraba lo peor. ¿Por qué no decir lo que ya se sabía a esa hora? Generalmente, la transmisión de Michelet y sus invitados es mejor que la de Fox Sports. ¿Por qué recurrir a estas  simulaciones de la verdad?
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