Efectivamente, todos los hinchas de Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia debemos protestar y hacer respetar nuestro derecho a jugar.
En la decisión de la FIFA se nota mucho la dedicatoria contra Ecuador. Ellos saben que para lograr una clasificación no solo se deben ganar los partidos de local, sino sacar puntos de visitante (como lo hemos hecho en dos eliminatorias antes), y ahí nuestro equipo no solicitó jugar con privilegios, pues cada país es soberano de escoger la urbe donde desee jugar.
Quedan en ridículo países como Argentina, Brasil, Uruguay y otros que son cunas de los “mejores jugadores profesionales”, que sus dirigencias traten de facilitarle las cosas; ¿o acaso se han quitado las máscara que por mucho tiempo las han llevado, y ahora dejan ver su verdadera cara de que como “profesionales” no lo son tanto, y nuestros jugadores sí se “fajan” con cualquiera y donde sea? ¿A qué le temen esos países? ¿Acaso uno de los mandatos de FIFA no es el juego limpio?, pues ahora se ve que ese ente al que se lo respetaba porque creíamos que sus decisiones eran tomadas a base de pruebas y consensos mundiales, no es más que otro órgano político que lo único que busca (Blatter) es congraciarse y recibir apoyo de presidentes de federaciones nacionales de las naciones más importantes, hablando futbolísticamente.
Debemos estar muy atentos a lo que hagan nuestros dirigentes, pues no podemos permitir borrar del mapa a ciudades importantísimas Patrimonio de la Humanidad, solo porque a un pequeño grupo de naciones del mismo continente le asusta el crecimiento futbolístico del Ecuador. FIFA, ¡Quito es la casa de la Tri y ustedes deben respetarla y hacerla respetar! Si no, cambien la modalidad de juego e inscriban en los estatutos que los equipos visitantes soliciten la ciudad donde desean jugar, ya que este tema es netamente político y no médico; o presenten pruebas de quienes han muerto por jugar o hacer deporte a más de 2.500 metros de altura.
Héctor José Logroño,
Quito
Después de tantos años de jugar en climas fríos, recién el ente mundial que rige el fútbol se da cuenta que eso es malo para la salud de los futbolistas.
¡A quién creen que engañan! Esto es cuestión de política y de plata que se juega de por medio. Pagan los platos rotos los débiles; pero eso es lo que ellos creen, ya demostramos que somos fuertes clasificando a mundiales. Así seguiremos.
Mario Calderón,
Ambato