- JUN. 10, 2007 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
# 1
La Eucaristía: Pan partido para compartirlo
El mensaje de la Palabra de Dios. Jesús, en la multiplicación de los panes, se revela como el Salvador de los hombres de todos los tiempos, con la salvación que el Antiguo Testamento describe como un banquete de abundancia.
La misma manera de contar el hecho (bendición, partir el pan) nos lleva a los textos del Evangelio, como si este milagro fuera una prefiguración de la Eucaristía.
Lucas esboza las tareas pastorales de la comunidad creyente: predicación, servicio a los pobres y celebración eucarística.
#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Celebrar la Eucaristía como sacrificio de Cristo y nuestro, y como sacramento de la fraternidad, fuente de solidaridad.
Esta fiesta nació para afirmar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, contra las herejías. En el pasado se centró más la atención en la presencia de Cristo en la hostia y menos en el Sacrificio eucarístico.
Esta fiesta nos invita hoy no solo a adorar la presencia sacramental de Jesucristo en la hostia, sino también en el valor de la Eucaristía como sacramento, y en las exigencias que este sacramento nos plantea.
Celebrando la Eucaristía ejercitamos nuestro sacerdocio bautismal ofreciendo al Padre el único sacrificio de Cristo, y ofreciéndonos con Cristo como sacerdotes y víctimas, al ofrecer nuestra vida.
Celebrar la Eucaristía, que no se puede separar del mandamiento de la caridad, nos exige vivir la fraternidad.
Celebrar la Eucaristía, nos compromete a la solidaridad: compartir el pan eucarístico, nos exige compartir el pan material, con los hermanos.
#3
¿Cuál es mi respuesta hoy?
– Si la Eucaristía es banquete, ¿por qué no comulgo en las Misas a las que asisto?
– Si la Eucaristía es sacramento, que nos une a Cristo, ¿nos une a los hermanos?
– Si la Eucaristía es como decimos, ¿qué debería hacer yo para valorarla más, para vivirla como centro y como culmen de la semana?
Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas
Asamblea: Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.
Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: “Despide a la gente para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario”. Él les contestó: “Denles ustedes de comer”. Pero ellos le replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”. Eran como cinco mil varones.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta”. Así, lo hicieron, y todos se sentaron. Después Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo, pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente.
Comieron todos y se saciaron, y de los que sobró se llenaron dos canastas. Palabra del Señor.