- JUN. 09, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Hace algunos años eran muy populares las series televisivas de vaqueros y bandidos. Las fotos de los más buscados eran colocadas en lugares estratégicos para quienes se ganaban la vida siguiendo a criminales. Los encontraban, los capturaban y se llevaban la recompensa.
Hoy, la prensa nos trae con demasiada frecuencia no solo la enorme cantidad de crímenes de adultos (27 en el último mes), sino la muerte de inocentes niños (7 en los últimos seis meses), quienes en un mal momento y a plena luz del día han pagado con su vida el peligro que significa caminar en las calles de nuestra ciudad en cualquier parte y a cualquier hora.
Aparte de que matar a un niño inocente es el más abyecto de los crímenes, más grave todavía es que ningún criminal ha sido capturado por estos sanguinarios asesinatos. La sociedad ecuatoriana, y en nuestro caso particular la guayaquileña, debería imitar los días del far west (lejano oeste). Es mandatorio recabar información de los que hayan presenciado un crimen; confeccionar retratos hablados de los culpables; publicarlos en la prensa y televisión, añadiendo el aliciente de recompensa a quien dé “información que conduzca a la captura del peligroso criminal”, premiando y manteniendo la más absoluta reserva de los nombres de las personas que ayudaren a capturar a los miserables asesinos.
¿Cómo se financiaría la recompensa? Estas acciones se pueden llevar adelante a través de unas de las tantas fundaciones que existen en Guayaquil y con la colaboración espontánea de muchos ciudadanos que podríamos contribuir económicamente para llevar ante la justicia a los miserables que impunemente se burlan de ella.
Alfredo R. Suárez,
Guayaquil