Viernes 08 de junio del 2007 Cartas al Director

La deuda de los países en vías de desarrollo

Debe anularse y devengarse lo pagado

Siendo coherente con mi pensamiento y fe, no puedo dejar de decir que una muy buena parte de la deuda contraída durante los últimos 30 años por los países del tercer mundo es ilegítima por varias razones; mencionaré tres:

1º Muchos tramos de esa deuda fueron contratados en condiciones de usura (y en algunos casos por especificaciones de multas por morosidad y capitalización de intereses devengados y no pagados, en plazos preestablecidos por el acreedor), manteniendo al país receptor del crédito en inmoral desventaja frente al acreedor de turno; además de que se otorgaron a miles de funcionarios jugosas coimas para que firmaran leoninos contratos de préstamos internacionales, a sabiendas de las nefastas consecuencias que sufrirían sus pueblos.

2º Gran parte de los fondos provenientes de esos créditos, fue dilapidada en repartos entre funcionarios con poder de contratación de obra pública, y en obras suntuarias innecesarias, pero enriquecedoras de pequeños grupos de poder local dentro de los países contratantes de créditos; dejando de lado la necesarísima inversión en salud, educación, avance tecnológico, agrario, industrial, comercial y de servicios a la que los estados estaban obligados para su desarrollo.

3º Debido a lo oneroso de la deuda, sus condiciones de pago obligaban a recurrir constantemente a nuevos endeudamientos para poder cumplir con los pagos por servicio del endeudamiento anterior. Convirtiéndose en “deuda eterna” cuyo monto original en algunos países llegó a multiplicarse por 10 o 20 veces. Aprovechándose de las necesidades de crédito para pagar deuda que tenían nuestros países, los organismos multilaterales de crédito, controlados por grandes potencias, imponían recetarios obligatorios para los gobiernos, so pena de no desembolsar los préstamos solicitados. Estos recetarios tenían dos vertientes: imposición de políticas de mercado absoluto, conocidas como neoliberalismo a través del FMI y el Banco Mundial especialmente; e imposición de las mal llamadas políticas de género y control natal a través de agencias de la ONU, como la Unpfa y la OMS (incluían en unos países la esterilización masiva de mujeres en edad fértil y otras aberraciones). Conscientes de esa ilegitimidad cabe preguntarnos, ¿es pagable esa deuda? No se debe seguir pagando lo que ya ha sido pagado con creces. Hago un llamado al presidente Correa para que enarbole la bandera de la exigencia a los países más ricos, de anular de inmediato la deuda de las naciones en vías de desarrollo y de compensar el abuso de los últimos 30 años, devolviendo en forma de ayuda lo inmoralmente expoliado a nuestros pueblos.

Juan Carlos Schafry Bouchard,
Quito

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