Me referiré a los beneficios exorbitantes que se dan a los burócratas a través de los contratos colectivos.
Los contratos colectivos suscritos entre el Estado y las empresas estatales constituyen una desviación perversa de un mecanismo jurídico, cuyo objetivo fue establecer términos equitativos de beneficios entre la empresa privada y los trabajadores.
El Estado no es patrono de los empleados públicos, sino un delegado del pueblo que debe ser consultado si desea dar privilegio especial a estas personas.
Tampoco el Estado es una empresa para generar utilidades por ser repartidas, sino un operador de servicio público; de tal manera que es realmente inconcebible que pueda otorgar prebendas por encima de los sueldos que establece la tabla de salarios para cada rango de trabajo.
Los gobiernos han venido siendo complacientes con los burócratas para evitarse problemas políticos; lo mismo que procuradores y contralores que debieron denunciar estos abusos en los entes llamados autónomos: Seguro Social, Petroecuador, Superintendencia de Bancos, etcétera.
La red que han tejido estos organismos constituye un real poder político y económico dentro de todo gobierno que siempre tiene dificultades para aplicar sus planes de desarrollo por excelente que sean las leyes y los reglamentos.
Por eso, una de las prioridades por discutirse obligatoriamente en la próxima Asamblea Constituyente deberá ser la prohibición de que el Gobierno suscriba acuerdos o contratos superiores al 20% del presupuesto anual de cada entidad.
Además debe establecerse que sean reajustados todos los llamados “contratos colectivos” actualmente en vigencia, para adaptarlos a normas racionales; muchas de cuyas cláusulas son verdaderamente inmortales, como la pretensión de que ciertos puestos de trabajo sean hereditarios.
Una nueva ley, por lo tanto, debe responsabilizar penal y económicamente en nuestro país a cualquier funcionario que favorezca, directa o indirectamente, tamaños atracos disfrazados de “conquistas” laborables.
Manuel Ojeda Fuentes,
licenciado, Guayaquil