Jueves 31 de mayo del 2007 Cartas al Director

Democracia y opinión II

Es evidente, y la ciudadanía así lo siente, que existe hostilidad de la prensa hacia el presidente Correa. Puntualizo con ejemplos:

La televisión ha pasado un centenar de veces la consulta que hace el Presidente al público con relación al palo mayor de una embarcación, pero solo una vez la actitud incorrecta y grosera del periodista que provocó tal reacción. Un prestigioso periodista de un canal de televisión afirmó que era estrategia del Presidente para atacar a la prensa. ¿Cómo podía el Presidente saber de antemano que algún periodista le afirmaría que decirle asaltante no era ningún insulto, citando incluso el Diccionario de la Real Academia de la Lengua? La respuesta inmediata solo demostró el ingenio del Mandatario. A muchos familiares y amigos nos pareció genial y jocosa.

En el asunto del video, ahora se lo empieza a atacar por “falta de ética”. ¿Qué periodista criticó a Borbúa cuando grabó la conversación con el hijo del Dr. Zambrano Pasquel? ¿Habrá que llamarle la atención o censurar a quien filmó a una madre flagelando despiadadamente a su hijo? ¿Se pidió consentimiento al delincuente el Pichi para tomarle la foto que lo envió a la cárcel? ¡Por favor!

Por el bien del país es necesario que la prensa y todos apoyemos al Presidente y dejemos de lado tan fastidiosas críticas.

Guillermo Jalón Monge,
ingeniero, Guayaquil

No se confunda, Presidente. Estas semanas lo hemos observado nuevamente dirigirse al pueblo como si todos fuéramos ignorantes (y aclaro que no es un insulto, por si acaso me quiera demandar, lo que no me asombraría) y pretenciosos de poder como él.

Me recuerda cuando estábamos en primer año de colegio y escogíamos al presidente de la clase, que no dejaba de ser niño e imponía sus malcriadeces a escondidas de los profesores. Este señor que se cree intocable cuando mil veces repite que es un servidor público, ahora tiene la desfachatez de mentir en la cara respecto a sus groserías, manipulando a adolescentes que aún no tienen un criterio formado para juzgar a quien inocentemente creen un buen líder. Él sí juzga a todo el mundo, incluidos adversarios y  la prensa, pero pobre del que se atreva a tocarlo.

¡Yo soy del pueblo, sin amarres políticos, yo le digo, ya basta! Yo, madre, esposa y mujer productiva de este país, no vendo mi pensamiento por miedo, y le digo que no se confunda siguiendo los pasos de su ídolo Chávez. Respete para que lo respeten. Aún está a tiempo. No se olvide que todo cansa.

No se confunda, Presidente, esto no es Venezuela, ellos, inocentemente se dejaron llevar por un ideal que no era verdad; lo mismo pasa aquí, pero aquí ya estamos sobre aviso.

Wendy Cedeño Andrade,
analista de sistemas, Guayaquil

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