- MAY. 29, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Expreso mi preocupación por lo que observamos el domingo 20 de los corrientes a las 14:00, en el balneario Puerto Hondo, al presentarse un percance que pudo costar una valiosa vida.
Fue el caso de una bañista que sufrió endurecimiento muscular y gritó desesperadamente pidiendo auxilio, dado que se estaba hundiendo, y los custodios acudieron seis minutos después, cuando la víctima ya estaba en tierra, socorrida por otros bañistas.
Es lamentable que miembros de instituciones como la Capitanía de la Armada, destinadas a ayudar a los ciudadanos, para actuar se enreden en descuidos, formalismos, sin pensar que la vida humana es lo más importante.
Esperamos que esta alerta sirva realmente para precautelar vidas en lo posterior, pues hay un Dios que también ve y censura la negligencia o el quemeimportismo.
Raúl Valarezo,
Guayaquil