En la mz. 67 los dueños de negocios dicen que los robos han aumentado.
“Los delincuentes entran al negocio como clientes y en el momento menos esperado apuntan a todo el mundo, sacan la plata de la caja y les roban a todos” , dice con un tono de preocupación el administrador de la marisquería El Primo, uno de los tres locales de comida que funcionan en una de las esquinas de la manzana 67 de la ciudadela La Garzota.
El sector se ha convertido en el “lugar preferido de los ladrones”, sostiene el comerciante.
Por ello –dice– los negocios del sector se encierran a partir de las 16:00, pues los asaltos se incrementan en las tardes.
“Hace tres años dejamos de trabajar por las noches, debido al incremento de la inseguridad de este lugar”, relata.
Al igual que él, moradores del sector se quejan que son víctimas de asaltos constantes y que la “policía no hace nada”.
Quienes viven en la mz. 77 de la tercera etapa, señalan que es “imposible vivir tranquilos porque no se sabe en qué momento los delincuentes actuarán”.
También se quejan que el parque ubicado en el sector es inseguro, pues carece de alumbrado público, lo que provoca que las pandillas y niños de la calle delinquen.
Este hecho ha ocasionado que los moradores tengan miedo de visitarlo y circular por sus alrededores. “Hace dos meses le robaron a una mujer, la apuntaron con un cuchillo y se le llevaron todo”, indica Fanny. N., una moradora.
Otros habitantes señalan que los guardias que se observan por el lugar no cuentan con el armamento suficiente para combatir a los delincuentes.
Otra de las incomodidades es la demora en los permisos de funcionamiento de armas, para que los celadores puedan operar. “Hemos hecho los trámites, pero hasta el momento no hay una respuesta positiva”, manifiesta una ama de casa.
“Para nosotros es difícil enfrentarnos a los ladrones porque no cargamos armas y lo único que poseemos es un fierro para defendernos”, manifiesta Kléber Cevallos, uno de los guardianes.
El custodio sostiene que los robos por el sector se incrementan los domingos, entre las 12:00 y las 16:00.
Los moradores de la manzana 78 consideran que su sector, al igual que el parque Brincolines, ubicado en la calle Miguel Jijón Terán, es uno de los sitios más inseguros.
“En la noche es imposible caminar por aquí, me han robado varias veces que ya hasta he perdido la cuenta”, relata Óscar (nombre ficticio).
Solicitudes
Parque mz. 77
No posee alumbrado público y por las noches se convierte en uno de los lugares más peligrosos para quienes transitan por el lugar.
Guardias
Habitantes solicitan que se agiliten los trámites para que los celadores puedan contar con el permiso para portar armas, a fin de ahuyentar a los ladrones que mantienen en zozobra el sector.
Alumbrado público
La calle Miguel Jijón Terán tiene más de cinco luminarias quemadas, lo que permite a los delincuentes aprovechar la situación.
Patrullajes
Moradores piden a la Policía realice constantes patrullajes por el sector y que se los haga durante la mañana, tarde y noche, para que de esta manera se aleje a los antisociales.