El italiano Stefano Garzelli (Acqua e Sapone) se impuso el sábado en la decimocuarta etapa del Giro de Italia, mientras que su compatriota Danilo Di Luca (Liquigas), que perdió 38 segundos, conservó la camiseta rosa de líder de la ronda.
Garzelli, vencedor del Giro de 2000, superó en la parte final a su compatriota Gilberto Simoni, que se había adelantado a cuatro kilómetros de la meta, en esta etapa disputada sobre 192 kilómetros entre Cantu y Bérgamo, en la que el campeón del mundo, Paolo Bettini, se clasificó tercero.
En la clasificación general, segundo es el italiano Marzio Bruseghin (Lampre), a 55 segundos, y tercero el luxemburgués Andy Schleck (CSC), 1 minutosy 57 segundos.
La decimocuarta etapa estuvo marcada por el ataque de los italianos Paolo Savoldelli y Eddy Mazzoleni en el descenso de San Marco, a unos 80 kilómetros para el final, que obligó a un esfuerzo extra al resto de corredores para neutralizar su ventaja.
"Me esperaba el ataque de Savoldelli", reconoció Di Luca, que se perfila como el rival a batir en una ronda marcada por los éxitos de los ciclistas locales.
Simoni y Garzelli lanzaron entonces un contraataque para alcanzar a los escapados, llegando a darles caza y superándolos, antes del emocionante duelo final en Bérgamo, en una llegada conocida para los amantes del ciclismo porque es uno de los recorridos habituales en el Giro de Lombardía.
"Sigo considerando a Simoni como el favorito del Giro. Mañana, seguro que ataca y será el hombre a batir", añadió el líder.
Para Garzelli, se trata de su quinta victoria en una etapa del Giro, mientras que Simoni asciende hasta la quinta plaza de la general, a 2 minutos y 42 segundos de Di Luca.
El domingo, el Giro disputa su gran etapa de montaña entre Trento y las tres cimas de Lavaredo, en un trazado de 184 kilómetros.
Tres puertos (San Pellegrino, Giau y Tres Cruces) preceden a la subida final, una de las más célebres en la historia del Giro a pesar de que en los últimos años no ha sido incluida en el trazado de la ronda italiana.
La última llegada a esa cima de 2.304 metros fue en 1989, cuando el legendario escalador colombiano Luis Herrera superó por un minuto al francés Laurent Fignon, que terminó imponiéndose en aquella edición del Giro.