Rememoración. El episodio bélico del 24 de Mayo de 1822 (Batalla del Pichincha) posee un hondo y determinante significado en la historia nacional, pues gracias al triunfo del ejército patriota sobre las huestes españolas se afianzó de manera definitiva la liberación que desde años atrás buscaba afanosamente la Presidencia de Quito (base de la actual República del Ecuador).
Por eso hoy, a los 185 años de la memorable jornada militar evocamos los nombres de Antonio José de Sucre, Abdón Calderón, José María Córdova, Andrés Santa Cruz, Cayetano Cestáris, John Mackintosch, y otros héroes que las dirigieron y protagonizaron en pos de la ansiada emancipación que tuvo en Guayaquil y su revolución octubrina de 1820 a su más alta inspiradora y forjadora.
LUMINOSOS ANTECEDENTES
Una extensa e importante lista de causas robustecieron el espíritu libérrimo de hombres y pueblos de la Presidencia de Quito para ir en pos de la libertad, que por décadas de la etapa colonial le arrebató la corona española. La proclamación de la independencia de Guayaquil el 9 de Octubre de 1820 representó el más categórico pronunciamiento de libertad y fue la siembra fecunda que inspiró a ciudades hermanas de la patria como Samborondón, Naranjal, Portoviejo, Cuenca, Loja, etcétera, a emular tal hazaña.
También el aporte de nuestra ciudad fue mucho más allá de su propia circunscripción regional, porque apenas logró su liberación del dominio hispano formó la llamada División Protectora de Quito, para avanzar a la Capital de la Presidencia de Quito y consolidar la añorada y completa emancipación del territorio quiteño. La ejemplar consigna de ¡Guayaquil por la Patria! fue pues, una aleccionadora realidad, y el Dr. José Joaquín de Olmedo, su visionario y decidido propulsor.
LOS PRIMEROS COMBATES
Acción que otorgó gloria a las bisoñas pero bizarras escuadras patriotas que salieron de Guayaquil inmediatamente que la ciudad proclamó su independencia, fue el combate de Camino Real (en la actual provincia de Bolívar) el 9 de noviembre de 1820, al mando de Luis Urdaneta y León de Febres-Cordero.
Enseguida de aquella victoria ocurrió el combate de Huachi (22 de noviembre de 1820), que resultó negativo para los nacionalistas pero no arredró su ánimo.
El 3 de enero de 1821 ocurrió otro descalabro para los patriotas en Tanizagua, jurisdicción de la actual provincia de Tungurahua, lo que los realistas aprovecharon para cometer tropelías en Ambato, Riobamba y Cuenca. Por su parte, el Libertador Bolívar apreció en toda su importancia geopolítica e histórica la revolución guayaquileña y se apresuró a enviar apoyo material y el respaldo anímico para los planes que impulsaban los dirigentes republicanos en esta ciudad.
Simón Bolívar se consolidó su aporte con la presencia aquí del joven oficial cumanés Antonio José de Sucre, a partir del 6 de mayo de 1821. Para reforzar las tropas que llegaron del Norte, nuestros próceres desplegaron intensa actividad en la región para incorporar más soldados y pertrechos que garanticen la empresa patriota. En la población de Samborondón, cerca de Guayaquil, Sucre estableció su cuartel general y allí terminó los preparativos del gran plan que lo conduciría en unión de su gente a las faldas del Pichincha.
TRIUNFOS Y DERROTAS
El amor irrenunciable a la causa nacionalista decidió que en Cone, el 19 de agosto de 1821, nuestras tropas aplastaran a los realistas que comandados por Francisco González salieron de Cuenca rumbo a la Costa. Desafortunadamente la felicidad fue efímera por esa victoria, pues a pocas semanas en Huachi de la actual provincia de Tungurahua, los peninsulares ganaron el segundo combate de igual nombre a tal punto que el jefe español Carlos Tolrá avanzó a Sabaneta en la actual provincia de Los Ríos.
Desde esta última población el oficial defensor de la monarquía propuso un armisticio de 90 días, que Sucre de forma inteligente aceptó con el afán de reorganizar su contingente y solicitar refuerzos al Protector San Martín en el Sur.
DEFINITIVA CAMPAÑA
Antonio José de Sucre comenzó la campaña definitiva desde su cuartel general de Samborondón en enero de 1822. Estuvo en Guayaquil, pasó por Machala y Pasaje para cruzar la cordillera. Alcanzó Yulug y siguió a Saraguro, en Loja, donde recibió los refuerzos que envió San Martín, con Andrés Santa Cruz, Luis Urdaneta y otros jefes. En conocimiento de que los patriotas habían recibido el auxilio de tropas que llegaron desde el Sur con los comandantes Juan Lavalle y Andrés Santa Cruz, los monárquicos dirigidos por Carlos Tolrá optaron por abandonar Cuenca y avanzaron a Riobamba.
Frente a esta novedad el ejército republicano que permanecía en Cuenca desde el 21 de febrero continuó al Norte. Días después, el 21 de abril, salió triunfador en la encarnizada batalla en las calles de Riobamba y sectores aledaños de la ciudad, contra los realistas. La derrota hizo que los españoles emprendieran la retirada y busquen situarse más cerca de Quito, capital de la Presidencia del mismo nombre. Sucre, animado por el reciente triunfo, ordenó en la última semana de abril que sus escuadras se movilicen con la cautela necesaria para lograr la anhelada toma de Quito.
PLAN EN EJECUCIÓN
Después de cruzar por Ambato las tropas emancipadoras entraron el 2 de mayo en Latacunga, donde permanecieron un tiempo prudencial mientras llegaban nuevos refuerzos. Después se ordenó a nuestros soldados el avance de Latacunga a Quito, pero eludiendo al máximo a las huestes realistas que estaban atrincheradas en Machachi, cerca de la quebrada Jalupana y del cerro La Viudita. Tras vencer escabrosa topografía y los glaciares del Cotopaxi y Sincholagua, gracias a la ayuda oportuna que dieron los indígenas Lucas Tipán y Fermín Padilla, los patriotas desembocaron sin mayor problema al Valle de los Chillos.
Sucre y sus tropas alcanzaron el 21 de mayo la zona de Turubamba, al sur de Quito, después de cruzar los Chillos; los monárquicos prefirieron concentrarse en la capital. Los días 22 y 23 de mayo patriotas acamparon en Chillogallo, en un intento de provocación a las huestes defensoras de la monarquía. En la noche del 23 de mayo los jefes republicanos revisaron las posibilidades de combate. Sucre, el talentoso estratega venezolano que conocía que sus enemigos ocupaban el Panecillo, dio la orden de pasar al Ejido norte de Quito y ese fue otro desafío al difícil terreno del volcán Pichincha.
LOS PROTAGONISTAS
El ejército patriota que se llenó de gloria en las escarpadas faldas de Pichincha fue una verdadera legión internacional, pues lo formaron soldados oriundos de Guayaquil, Quito, Daule, Samborondón, Manabí, etcétera, -parte de la División Protectora de Quito-, y guerreros procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Inglaterra, Perú, Venezuela y otras naciones de América y Europa. Alrededor de 3 mil hombres formaban el ejército republicano que dirigió el general de brigada Antonio José de Sucre. En cambio, el que defendía la corona al mando de Melchor Aymerich, aglutinó cerca de 2 mil soldados, sin contar aquellos refuerzos apostados en El Panecillo y otros sitios estratégicos de Quito.
Formaron el ejército nacionalista y emancipador los batallones Paya, Albión, Alto Magdalena, Yaguachi, Trujillo y Piura, los escuadrones Dragones del Sur, Granaderos a caballos de los Andes, de Lanceros, Cazaderos Montados y una Compañía de Caballería. Los realistas formaron los batallones Primeros de Aragón, Tiradores de Cádiz, Ligeros Cazadores de Constitución y los escuadrones Dragones de Granada, Dragones de Reina Isabel, Dragones Guardia del Presidente y Húsares de Fernando VII.
INSTANTES DE GLORIA
La maniobra dispuesta por Sucre y calificada por los entendidos militares como audaz pero segura, se concretó lo más pronto y desconcertó al enemigo, que sí conocía eos movimientos por el trabajo de sus atalayas. El genial venezolano provocó que los realistas cayeran en la estrategia sin advertir las consecuencias. Pese a que el batallón Albión con el parque llegó retrasado al generalizarse la contienda, los patriotas manifestaron su ejemplar coraje al advertir que los españoles intentaban cortarle el paso para batirlos completamente aprovechando la demora de los soldados y el material bélico.
Alrededor de las 09:30 del viernes 24 de mayo de 1822 se rompieron los fuegos y la batalla se generalizó; concluyó antes del mediodía. Todos los hombres no combatieron por la accidentada topografía del escenario. La gloria fue para las escuadras republicanas que lideró Sucre con el concurso de aguerridos oficiales como Luis Urdaneta, Antonio Morales, José Mires, Abdón Calderón, José María Córdova, Andrés Santa Cruz, Juan Lavalle, José Leal, Félix Olazábal, José María Ortega,Florentino Arenales,Federico Rach, y muchos otros valientes soldados.
LA CAPITULACIÓN
El 25 de mayo de 1822 se firmó la Capitulación entre Melchor Aymerich, general del ejército español, y Antonio José de Sucre, general de brigada del Ejército de Colombia y comandante general de la División del Sur de la República. Aymerich comisionó a los coroneles Francisco González y Manuel María Martínez de Aparicio, y teniente coronel Patricio Bray.
Sucre, nombró como representantes del ejército patriota a los coroneles Andrés Santa Cruz, jefe de las tropas del Perú, y Antonio Morales, jefe de Estado Mayor de la División Libertadora. El trascendental documento fue ratificado y aprobado, para que sea cumplido en todas sus partes fiel y rigurosamente. La batalla del Pichincha librada el 24 de mayo de 1822 consolidó la independencia del territorio de la Presidencia de Quito y representó otro buen augurio para el resto de acciones en favor de la libertad continental.