Los derechos humanos están siendo violados en todo el mundo, desde Colombia al cuerno de Africa, pasando por Iraq, Estados Unidos, Rusia y Chechenia, denunció el miércoles Amnistía Internacional (AI), que destacó que los gobiernos "fomentan el miedo" para socavar esos derechos.
"Los gobiernos poderosos y los grupos armados están fomentando deliberadamente el miedo para erosionar" los derechos humanos, afirma el Informe 2007 de AI, que presenta un panorama sombrío de la situación de los derechos humanos en el mundo.
Destacando en particular "la guerra contra el terror" impulsada por Estados Unidos, y la guerra de Iraq, que ha dejado cientos de miles de muertos, AI advierte que las políticas para "sembrar el miedo y la división" utilizadas por varios gobiernos han creado "un mundo cada vez más polarizado y peligroso".
"La política del miedo está generando una espiral" en la que "ya ningún derecho es intocable y donde nadie está a salvo", concluyó AI, en base a cifras que ponen de relieve el aumento de los abusos en áreas claves, como violencia contra las mujeres, tortura y terror, pena de muerte y justicia internacional.
Irene Khan, secretaria general de la organización de derechos humanos, con sede en Londres, destacó que el mundo "está tan polarizado ahora como en los peores tiempos de la guerra fría", debido a esa política de sembrar miedo.
Esas políticas "han alimentado el racismo y la xenofobia, dividiendo a las comunidades, intensificando las desigualdades y sembrando las semillas de más violencia y conflictos", destacó la responsable de la organización que vela por el respeto de los derechos humanos en el mundo.
AI señaló además la "impotencia" de la comunidad internacional y su falta de voluntad para resolver conflictos humanitarios, como el de Darfur.
"Darfour es una herida sangrante en la conciencia del mundo", afirmó, recalcando que la comunidad internacional se ha visto "demasiado a menudo impotente", o no ha mostrado "la suficiente voluntad", frente a las grandes crisis de derechos humanos registradas en el 2006.
El documento insiste también en la falta de voluntad de la comunidad internacional para actuar en "conflictos olvidados", como el de Colombia, Chechenia y Sri Lanka, y también en Oriente Medio, pese a que esa región acapara la atención internacional desde hace décadas.
"La ONU tardó semanas en reunir la voluntad suficiente para pedir un alto el fuego en el conflicto de Líbano, en el que perdieron la vida aproximadamente 1.200 civiles", subrayó AI.
Señalando "la globalización de los abusos de los derechos humanos" en 2006, la responsable de AI denunció en particular "el doble lenguaje de Estados Unidos", que desde los atentados de septiembre del 2001 "trata al mundo como un campo de batalla gigante de su guerra contra el terror".
Estados Unidos secuestra, detiene, recluye arbitrariamente y tortura, al amparo de su "guerra contra el terror", acusó Khan.
Denunció en particular las transferencias de sospechosos de una prisión secreta a otra por todo el mundo e impunemente, en lo que Estados Unidos ha dado en llamar, dijo, "entregas extraordinarias".
"Nada ilustra mejor la globalización de las violaciones de derechos humanos que la guerra contra el terror encabezada por Estados Unidos y el programa estadounidense de entregas extraordinarias, en el que están implicados gobiernos de países tan distantes como Italia y Pakistán, Alemania y Kenia", denunció Khan.
AI llamó en su informe a que se pida rendir cuentas a altos responsables estadounidenses por los abusos infligidos a personas detenidas en el contexto de la "guerra contra el terror", como ha ocurrido en América Latina, donde varios ex gobernantes han debido rendir cuentas por violaciones de los derechos humanos.
"En agudo contraste con los avances registrados en Latinoamérica", donde se han presentado cargos contra siete ex gobernantes, "en Estados Unidos se sigue sin pedir responsabilidades a altos funcionarios por las torturas y malos tratos infligidos a personas detenidas en el contexto de la "guerra contra el terror", acusó Khan.
Y ello, "pese a que existen pruebas de que los abusos han sido sistemáticos", denunció la responsable de AI, que concluyó notando algunas "señales esperanzadoras", entre ellas el acuerdo obtenido en la ONU, gracias a la presión de la sociedad civil, para elaborar un tratado para controlar las armas convencionales.
Además, "las instituciones europeas han creado un impulso en favor de la transparencia y rendición de cuentas en cuanto a las 'entregas extraordinarias'", concluyó AI, que llamó a los gobiernos que "rechacen la política del miedo e inviertan en instituciones de derechos humanos".