Malestar. Cerca de un año después de pedidos ciudadanos, las ofertas no se materializan. Continúa la sensación de inseguridad.
Este jueves 24 de mayo se cumple un año de la muerte de Nathalia Fabara, de 3 años, a quien una bala perdida truncó sus sueños en un asalto en La Puntilla.
El crimen conmovió a la ciudadanía, que el 7 de junio del 2006 se tomó las calles de Guayaquil para exigir seguridad y justicia durante la denominada Marcha de las Velas.
Casi un año después, los organizadores de esa movilización afirman que estas exigencias ciudadanas fueron olvidadas por el Estado.
“No escucharon lo que la gente les exigía: paz y seguridad, dos cuestiones fundamentales para vivir”, expresa Juan Fabara, padre de Nathalia.
Jaime Velasco, presidente de la Corte Suprema de Justicia y quien recibió el pliego de peticiones en la marcha, asevera que hace falta fortalecer a la Policía y la seguridad en las cárceles del país.
Marcha de las velas
Pedidos
La reestructuración de la Policía Nacional, el fortalecimiento de los sistemas carcelario y judicial formaron parte del pliego de peticiones que se publicó al final de la caminata contra la delincuencia.
Las peticiones de la Marcha de las Velas fueron olvidadas, según organizadores.
Veinticuatro de mayo del 2006. Nathalia Fabara, de 3 años, es asesinada por una bala perdida en un asalto a la agencia de Emelgur en La Puntilla.
El crimen conmovió a toda la ciudadanía que, catorce días después, el 7 de junio, se tomó las calles de Guayaquil para rechazar el incremento de la delincuencia. Al final de la manifestación, denominada Marcha de las Velas, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Velasco, recibió un pliego de peticiones en el que se exigía justicia, paz y seguridad.
Sin embargo, en lo que va del año, Yalitza Mora Moreno, de 4 años; Michael Mora Betancourt, de 10; y Lady Mayulema, de 4, murieron en enfrentamientos delincuenciales. La ciudadanía sigue en espera de que se cumplan los compromisos asumidos por los entes carcelario, policial y de justicia.
Para Ricardo Antón, organizador del movimiento y actual director de la Comisión de Tránsito del Guayas, las promesas y acciones tomadas tras la marcha fueron una “burla” para la comunidad. “A la ligera se creó un ente (la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana) al que nunca se le dio recursos y fracasó. Las peticiones que hicimos fueron irrespetadas y olvidadas”, manifiesta.
También Juan Fabara, padre de la pequeña Nathalia, dice sentirse frustrado porque las autoridades “no supieron escuchar” sus exigencias y las de todos los manifestantes.
“El otro día un funcionario de la ciudad dijo que la seguridad no lo es todo, que es más importante la educación, la salud... Yo le respondí: ‘Mi hija era una niña sana y estaba en la escuela y se murió por culpa de la delincuencia’. Al Gobierno no le interesa la protección ciudadana, que es fundamental para poder vivir en paz”, expresa.
Leyes
En la marcha se pidió aceptar la acumulación de penas y la cadena perpetua. Juan Fabara impulsó, meses después, la Ley Nathalia para dar cadena perpetua a violadores y asesinos de niños. La ley está estancada en el Congreso.
Fuerzas Armadas
Se solicitó la ayuda de las Fuerzas Armadas para acciones antidelincuenciales. Desde julio del 2006 hasta la semana pasada esta entidad incautó 389 armas.