A partir de hoy, las pruebas de alcoholemia serán cotidianas para los jugadores de Barcelona. En grupos de cuatro –o la totalidad del plantel, según determine el cuerpo técnico–, los futbolistas canarios serán seleccionados al azar para que se sometan al test que revelará si hay alcohol en su sangre.
Para ello la directiva invirtió 800 dólares en la compra de un alcoholímetro, con el que quiere controlar mejor la conducta de los futbolistas.
“Si se someten a tantos exámenes ¿cuál es el pecado?”, justificó el presidente amarillo, Galo Roggiero Rolando.
A base de valoraciones de distintos estudios disponibles, el American College of Sports Medicine de Estados Unidos determina que, en deportistas, el consumo de alcohol ejerce un efecto negativo en una serie de destrezas psicomotoras, tales como el tiempo de reacción, la coordinación de ojos y manos, la precisión, el balance y la coordinación compleja.
Además, disminuye la fuerza, la potencia, la tolerancia muscular local, la velocidad y la tolerancia cardiovascular, así como puede alterar la regulación de la temperatura del cuerpo en un medio ambiente frío.
Barcelona contra el reloj
Directivos coinciden en que los amarillos no tienen tiempo que perder.
Que Barcelona está en crisis institucional y deportiva no es un secreto para nadie. Que la primera etapa del campeonato nacional fue un gran fracaso para los amarillos, tampoco. Sin embargo, quienes quieren a aquella institución demandan un giro de 90 grados y a la brevedad posible.
Entre ellos están el ex titular torero Carlos Coello Martínez y su presidente vitalicio, Jaime Nebot Saadi. Anhelan cambios, pero también proponen su aporte para hallar soluciones.
“Lo primero que se tiene que hacer es proceder como una institución que se precie de ser tal llamando a todos quienes contribuyeron anteriormente a que el club tenga mejores actuaciones que las que tiene ahora y aprovechar su experiencia. Ya basta de miserias humanas y de que se frustren los que quieran venir a ayudar, hay que llamar a una gran reunión para entre todos decidir lo mejor”, asegura Coello Martínez.
Nebot, por su parte, ratificó su apoyo a la gestión de Galo Roggiero Rolando, presidente actual canario, pero admitió que “hay una cosa, Roggiero no está en este momento en una posición de no hacer lo que tiene que hacer. No puede seguir hablando y dejando pasar el tiempo: lo he escuchado decir que el esfuerzo es una cosa, pero que en el esfuerzo no está el éxito, y que si no hay éxito él se va. A mí me parece que su posición es correcta, pero tiene que hacer lo necesario ahora que está para lograr resultados positivos, y eso depende de las contrataciones que haga”, dijo a la radio Super K-800.
Ese es, también, el criterio de Coello, quien manifiesta que hay que renovar toda la cuota de jugadores extranjeros y disputar la segunda etapa del campeonato “al todo o nada”.
El alcalde de Guayaquil fue claro al respecto. “Con este presidente o cualquier otro, Barcelona debe contratar extranjeros de factura. Que no hay plata es como el círculo vicioso del huevo y la gallina, porque si no hay plata habrá aún menos sin espectáculo, entonces hay que dar espectáculo para que llegue el dinero, para que vuelva la gente al estadio”.
Según Nebot, gestionó ante Mauricio Macri –presidente de Boca Juniors–, y por pedido de Roggiero, la venida de jugadores de aquel club argentino. “Le dije que Barcelona necesita un nueve y un diez, pero que los necesita ya, en julio próximo, y que se lo pedía como presidente vitalicio y como su amigo. Él dio las instrucciones al gerente, Jorge Clemente, para que busque esos dos jugadores, pero Roggiero debe ir a Buenos Aires a concretar su venida”.
Sin embargo, Nebot dejó en claro que, aunque confía en el criterio de Macri, consideraba que aquello “es un poco seguir en lo mismo. Hay que traer jugadores como los que históricamente vinieron a Barcelona, que no solo aporten sino que también llenen estadios”.
Coello, por su parte, demanda “la formación de un verdadero directorio con personas de valor moral y ético” como un paso más para comenzar a salir de la crisis institucional amarilla.