El fuego que destruyó el histórico barco inglés Cutty Sark y dejó pérdidas por millones de dólares pudo haber sido iniciado de forma deliberada, dijo este lunes la policía británica.
La famosa atracción turística londinense, la última embarcación sobreviviente del siglo XIX que transportaba té, resultó severamente dañada por las llamas.
"En este punto el incendio está siendo tratado como sospechoso", afirmó el superintendente de la Policía Metropolitana, Martin Mitchell.
"Estamos llevando a cabo varias líneas de investigación", agregó.
La policía está revisando las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del área y ha pedido a los testigos que presten testimonio.
El fuego se inició a las 04.45 hora local y se extendió rápidamente por la embarcación de madera y fierro.
Las llamas y un denso humo negro se elevaban por la mañana desde el dique seco en un margen del río Támesis, donde el barco ha permanecido durante más de 50 años.
Alrededor de 40 bomberos controlaron el incendio. Las imágenes aéreas de televisión mostraron una masa de maderas carbonizadas en la cubierta del barco, que una vez fue uno de los más rápidos del mundo. Nadie resultó herido.
"Es una tragedia. Era el Ferrari de los mares abiertos", dijo a la BBC Paddy Pugh, miembro de la entidad de conversación de Patrimonio Inglés.
El Cutty Sark cambió alta mar por un muelle seco de cemento en Greenwich, donde se convirtió en una importante atracción turística.
En renovación
El barco, botado en 1869 en River Clyde (Escocia) para viajar a China en el lucrativo negocio del té, estaba siendo sometido a una renovación estimada en 25 millones de libras esterlinas (49,31 millones de dólares).
Richard Doughty, presidente ejecutivo del Cutty Sark Trust, el organismo encargado de los trabajos de renovación, dijo que Gran Bretaña ha perdido una parte de su historia.
"Perder el marco de madera y fierro del barco es perder no sólo patrimonio marítimo sino parte de nuestra herencia nacional", declaró.
La mitad de la madera había sido retirada antes del incendio para su renovación. El mascarón de proa, el mástil y el timón del barco no resultaron dañados.
Originalmente diseñado para durar sólo 30 años, el barco es una construcción poco habitual, con un armazón de hierro forjado revestido de madera.
Aunque fue construido para el comercio del té, después transportó lana desde Australia para alimentar las fábricas de Inglaterra, registrando habitualmente el tiempo más rápido para el viaje desde la isla de Oceanía hasta Gran Bretaña.