El insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN) aseguró este martes que negocia con el gobierno colombiano un cese bilateral del fuego y las hostilidades, pero destacó la necesidad de considerar el congelamiento de la puesta en marcha de un tratado de libre comercio con Estados Unidos.
Las autoridades colombianas y el segundo grupo rebelde de la nación andina adelantan en Cuba su sexta ronda de conversaciones desde abril.
Mediante esta tregua la guerrilla suspenderá las acciones militares ofensivas, los sabotajes y las acciones de fuerza para la consecución de finanzas, indicó el ELN en un boletín de prensa enviado a medios de prensa extranjeros en la isla.
Pero a la vez el gobierno en materia de hostilidades tendría que suspender la ejecución de las medidas, decretos y conductas que afectan a la mayoría de la población colombiana, a la oposición y a las organizaciones sociales y populares, agregó el texto.
Esto significaría que se congelen los trámites para la aprobación del TLC (tratado de libre comercio), en tanto este afecta la soberanía, el futuro de la nación y los intereses de la gran mayoría de los colombianos, destacó la guerrilla izquierdista.
Pero justo el martes el vicepresidente colombiano Francisco Santos viajó a Estados Unidos para continuar la lucha por conseguir que se ratifique el acuerdo, ya que a suelo estadounidense van el grueso de las exportaciones nacionales.
Firmado por Bogotá y Washington en noviembre, el TLC está pendiente de ser aprobado por el congreso estadounidense.
Respaldamos la realización de un plebiscito nacional en el que la sociedad colombiana defina soberanamente sobre el mismo, agregó el texto de la guerrilla en relación al TLC.
Entre las hostilidades, de las autoridades, el ELN incluyó las privatizaciones de empresas estatales como la Refinería de Cartagena, así como las acciones de la petrolera estatal Ecopetrol. También las desapariciones y encarcelamiento de opositores.
Se necesita, además medidas concretas, para garantizar que las próximas elecciones, no sean controladas por los paramilitares, como ha acontecido en los procesos anteriores, agregó.
Otro de los temas incluido por los rebeldes como parte de la creación de un ambiente de paz fue la solución a la crisis humanitaria de los desplazados; mientras demandaron medidas precisas para investigar la relación entre el paramilitarismo, el gobierno y algunos empresarios.
Esta ronda de diálogo en Cuba estuvo encabezada por el Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y por el dirigente guerrillero Pablo Beltrán y se caracterizó por comenzar en medio de un ambiente de desconfianza mutua.
Desde La Habana, Beltrán hizo declaraciones a medios de prensa colombianas sobre el avance de las conversaciones.
El objetivo es que de esta ronda salga un acuerdo mínimo humanitario. Aspiramos que en esos dos puntos (cese de hostilidades y liberación de secuestrados) pueda haber noticias como usted dice en positivo, dijo Beltrán.
El ELN es la segunda fuerza guerrillera del país antecedida por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con las cuales el gobierno no sostiene conversaciones de paz.
Las pláticas en Cuba se iniciaron a finales del 2005.